Las noches de insomnio y ciertos hábitos pueden tener un impacto negativo en la vida sexual que no debe subestimarse, según advierten expertos.
De acuerdo con el National Institutes of Health de Estados Unidos, la pérdida de sueño daña las funciones cognitivas superiores, influye en el estado de ánimo y puede aumentar el riesgo de depresión. Sin embargo, los efectos de la falta de descanso van más allá del cerebro.
El doctor Merril Mitler, neurocientífico del NIH, explica que la falta de sueño también afecta las hormonas del crecimiento y del estrés, el sistema inmunitario, el apetito, la presión arterial y la salud cardiovascular.
En relación con el deseo sexual, el doctor Francisco Javier Usubillaga señala que dormir menos de seis horas por noche de forma constante puede provocar una reducción en los niveles de testosterona.
La falta de sueño altera el sistema inmunitario.


