Hessy Levinsons Taft, cuya fotografía de bebé fue difundida durante la época nazi como un supuesto ejemplo ideal de niño “ario”, ha fallecido. La judía y superviviente del Holocausto murió el 1 de enero, a los 91 años, en su casa de San Francisco, según se ha revelado recientemente.
La historia detrás de la imagen es una de las ironías más amargas de la propaganda nazi. Hessy Lewinsohn (apellido de soltera) nació en Berlín en 1934, hija de dos cantantes de ópera judíos procedentes de Letonia. Cuando tenía pocos meses de edad, sus padres encargaron un retrato de ella, sin imaginar que el fotógrafo entregaría la imagen a la maquinaria propagandística nacionalsocialista.
Poco después, la foto apareció en la portada de la revista familiar “Sonne ins Haus”, seleccionada por el Ministerio de Propaganda bajo Joseph Goebbels como el ideal de un bebé “ario”.
Temor a consecuencias fatales
La imagen se difundió por todo el país: en quioscos, escaparates, postales, anuncios de ropa de bebé y en los hogares. Los padres se enteraron por casualidad, cuando una empleada doméstica les informó que habían visto a su bebé en la portada de una revista. El descubrimiento sumió a la familia en el miedo.
Cuando la madre de Levinsons Taft confrontó al fotógrafo, Hans Ballin, este afirmó haber entregado conscientemente la foto de una niña judía. Según dijo, se había “permitido la broma” de ridiculizar la ideología racial nazi. Más tarde, Hessy Levinsons Taft recordó sus palabras: “Quería permitirme el placer de esta broma”.
Impulsados por el temor a consecuencias fatales, los padres mantuvieron en secreto el verdadero origen de su hija. Abandonaron Alemania antes del inicio de la guerra y huyeron a través de Francia, España, Portugal y Cuba, hasta llegar finalmente a Estados Unidos. Si bien el núcleo familiar sobrevivió, muchos parientes en Letonia fueron asesinados por los nazis y sus colaboradores.
Una particular forma de satisfacción
Décadas después, Hessy Levinsons Taft hizo pública su historia. En retrospectiva, habló de una particular forma de satisfacción. “Siento una especie de venganza, una buena venganza”, dijo en una ocasión. Al mismo tiempo, enfatizó lo peligroso que habría sido si su identidad hubiera sido conocida: “Si los nazis hubieran sabido quién era yo en realidad, no habría sobrevivido”.
Profesionalmente, Levinsons Taft siguió un camino científico. Estudió química en el Barnard College y en la Columbia University, trabajó durante décadas en el Educational Testing Service en Nueva Jersey y más tarde fue profesora de química en la St. John’s University en Nueva York. Su esposo, Earl Taft, falleció en 2021.
Hessy Levinsons Taft deja atrás a dos hijos, cuatro nietos y una hermana. Su vida sigue siendo un testimonio elocuente de la vacuidad de la ideología racista nazi.


