Una madre irlandesa, Denise O’Rourke, está haciendo un llamado a la implementación de un programa de vacunación complementaria para la cepa B de la meningitis, dirigido a adolescentes y jóvenes adultos nacidos antes de 2016. Su petición surge tras haber visto a sus dos hijos, Ryan y Sarah Ann, luchar contra esta enfermedad mortal con siete años de diferencia.
Denise relató el angustiante momento en que Ryan, siendo un bebé, recibió los últimos sacramentos debido a la gravedad de la meningitis B. Siete años después, revivió la pesadilla con su hija Sarah Ann. Ambos niños nacieron antes del corte de 2016, lo que significa que no fueron elegibles para la vacuna contra la meningitis B que se implementó posteriormente.
La situación se agrava con el reciente brote de meningitis en el Reino Unido, donde un estudiante de secundaria y un universitario han fallecido, y hasta 20 casos más están siendo investigados. Las autoridades sanitarias han identificado la cepa MenB como la responsable de al menos seis de estos casos, siendo los bebés, niños y jóvenes adultos los más vulnerables.
Actualmente, la vacuna contra la cepa C de la meningitis está disponible de forma gratuita para todos los niños, pero los padres de aquellos nacidos antes de octubre de 2016 deben pagar hasta 300 euros por cada dosis de la vacuna MenB. Denise enfatiza la importancia de la vacunación, destacando que la meningitis B se transmite fácilmente a través de gotitas respiratorias, como al besar o compartir vasos.
Denise recuerda que en 2004, su hijo Ryan, nacido prematuramente, comenzó a mostrar signos de malestar. A pesar de no presentar los síntomas clásicos de la meningitis, un análisis de líquido cefalorraquídeo confirmó el diagnóstico de meningitis meningocócica. Ryan fue hospitalizado y recibió los últimos sacramentos, pero logró sobrevivir. Actualmente, Ryan tiene 21 años y se dedica al fitness, siendo propietario de un centro de recuperación.
En 2011, Sarah Ann nació un mes antes de lo previsto. El personal médico, consciente de la historia familiar, administró a Sarah Ann una inyección profiláctica al nacer y durante los siguientes días. Sin embargo, semanas después, Denise notó que su hija no se alimentaba correctamente y presentaba fiebre y una fontanela abultada. Tras una rápida intervención médica, se confirmó que Sarah Ann también padecía meningitis, aunque el tipo específico no pudo ser determinado.
Denise concluye instando a las madres a confiar en su instinto y a buscar atención médica inmediata ante cualquier sospecha de meningitis. “Cada segundo cuenta con esta enfermedad”, afirma. “Si hay una duda, es mejor prevenir que lamentar”.

