Ginebra, Suiza (PANA) – La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha certificado a Brasil por haber eliminado la transmisión vertical del VIH (de madre a hijo), convirtiéndose en el país más poblado de las Américas en lograr este hito histórico.
En los últimos 25 años, la ciencia y la tecnología en los métodos de reproducción asistida han experimentado un crecimiento exponencial. Actualmente, la probabilidad de lograr un embarazo se ha duplicado, alcanzando un 65% en el primer intento y hasta un 96% después de cuatro ciclos. Además, se han desarrollado procedimientos complementarios a la fertilización in vitro que permiten la regeneración ovárica y del endometrio, así como el uso de inteligencia artificial para evaluar la calidad de embriones y espermatozoides.
Estos avances están disponibles en México, aunque aún no existen leyes o regulaciones específicas que los regulen. La reproducción asistida se ha convertido en un importante motor del turismo médico en el país.
México, el segundo destino más demandado
Según Jean Paul Sulaiman, director médico del Instituto Ingenes, México se ha posicionado como el segundo país con mayor demanda de tratamientos de reproducción asistida, superado únicamente por Tailandia. Esto se debe a que los costos son significativamente más bajos, entre un 60 y un 80%, en comparación con Estados Unidos.
Las consultoras especializadas proyectan que el mercado de reproducción asistida alcanzará los 42 mil millones de dólares en 2034, con un crecimiento anual del 17.6%.
El Instituto Ingenes, fundado en 2005, ha contribuido al nacimiento de 75 mil bebés desde su creación.
Sulaiman señala que el aumento en la demanda de estos tratamientos está directamente relacionado con la tendencia de las mujeres a posponer la maternidad. La edad promedio de las mujeres que recurren a estos métodos es de 30 años, y a menudo enfrentan problemas como la disminución de la reserva ovárica, baja calidad de los óvulos, endometriosis y síndrome de ovario poliquístico.
El especialista enfatiza que muchas mujeres desconocen la velocidad con la que envejecen los óvulos. Una pareja menor de 30 años tiene un 20% de probabilidad de concebir cada mes, mientras que a partir de los 40 años, esta posibilidad se reduce al 5% y disminuye aún más en presencia de las condiciones de salud mencionadas.
Sulaiman recuerda que, a finales del siglo pasado y principios de este siglo, las parejas que buscaban tratamientos de reproducción asistida debían viajar a clínicas en Estados Unidos o Europa debido a la falta de institutos especializados en México.
En el sector público, estos servicios se ofrecen en el Instituto Nacional de Perinatología, el Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del Issste y el Hospital de Pemex.
El Instituto Ingenes se distingue como un centro integral que ofrece atención médica, formación de especialistas e investigación científica, según destaca Sulaiman.
La Organización Mundial de la Salud reconoció la infertilidad como una enfermedad en 2009, lo que impulsó la investigación y el desarrollo de tecnologías para abordar esta condición que afecta al 17.5% de la población mundial.
La demanda de estos servicios también ha aumentado entre parejas del mismo sexo y personas solteras que desean formar una familia. En Ingenes, estos grupos representan entre el 10 y el 15% de las consultas.
La frustración de un dermatólogo en Costa de Marfil, quien se ve limitado a tratar únicamente la úlcera de buruli por falta de recursos para otras afecciones cutáneas, pone de manifiesto un desafío global: cómo optimizar los recursos sanitarios en un contexto de financiación decreciente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ayuda al desarrollo para la salud ha disminuido entre un 30% y un 40%.
Ante esta situación, los ministerios de Salud de los países del Sur Global están adoptando una estrategia de integración de programas sanitarios. Esta aproximación busca reducir costes y aumentar la eficiencia, en lugar de mantener programas aislados para cada enfermedad, como el VIH o la malaria. Iñigo Lasa, director general de Fundación Anesvad, explica que “aunque un donante pida enfocarse en una sola enfermedad, el trabajo en salud pública exige comprender el sistema en su totalidad”.
María Rebollo, líder del Programa Mundial de Eliminación de la Oncocercosis, coincide en que alinear las intervenciones con plataformas existentes, como la atención primaria o los programas de vacunación, optimiza los recursos y mejora los servicios.
La OMS ha documentado ejemplos de países africanos que están implementando con éxito modelos integrados. A continuación, se presentan cuatro casos:
Togo: Reorganización para la eficiencia
Desde 2018, Togo ha unificado en un solo programa todas las enfermedades tropicales desatendidas, incluyendo las que afectan la piel. Esta reforma implicó la unificación de equipos, supervisión, logística y sistemas de vigilancia, además de la creación de un órgano multisectorial para coordinar intervenciones. Gracias a esta reorganización, Togo se ha convertido en el primer país africano en eliminar cuatro enfermedades tropicales desatendidas: dracunculiasis, filariasis linfática, tripanosomiasis humana africana y tracoma.
Madagascar: Campañas combinadas
En Madagascar, se combinaron las campañas de tratamiento masivo contra la filariasis linfática, una infección por gusanos que causa deformidades, con la campaña de vacunación contra la polio. Al aprovechar la infraestructura ya establecida para la polio, se lograron mejores coberturas en el tratamiento de la filariasis y se ahorraron más de 1,4 millones de dólares en costes logísticos y de movilización comunitaria.
Ruanda: Un solo equipo para múltiples enfermedades
Ruanda integró los programas de enfermedades tropicales desatendidas dentro del Rwanda Biomedical Centre, específicamente en su División de Malaria, Enfermedades Tropicales Desatendidas y Otras Enfermedades Parasitarias. Esto permitió coordinar acciones y formar a especialistas capaces de abordar diversas enfermedades, como el paludismo, la esquistosomiasis y la oncocercosis. Además, incorporó la administración masiva de medicamentos preventivos en la Semana de Salud Materno-Infantil, logrando coberturas de tratamiento superiores al 90% a nivel nacional.
Benín: Aprovechando los Días de la Salud Infantil
En Benín, los “Child Health Days” (Días de la salud infantil) se utilizaron como plataforma para integrar campañas de tratamiento masivo contra enfermedades tropicales desatendidas. Se administraron medicamentos antiparasitarios junto con otros servicios de salud comunitarios, como la vacunación y el cribado de enfermedades intestinales, lo que mejoró las coberturas de tratamiento y la sostenibilidad del programa.
