La frustración de un dermatólogo en Costa de Marfil, quien se ve limitado a tratar únicamente la úlcera de buruli por falta de recursos para otras afecciones cutáneas, pone de manifiesto un desafío global: cómo optimizar los recursos sanitarios en un contexto de financiación decreciente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ayuda al desarrollo para la salud ha disminuido entre un 30% y un 40%.
Ante esta situación, los ministerios de Salud de los países del Sur Global están adoptando una estrategia de integración de programas sanitarios. Esta aproximación busca reducir costes y aumentar la eficiencia, en lugar de mantener programas aislados para cada enfermedad, como el VIH o la malaria. Iñigo Lasa, director general de Fundación Anesvad, explica que “aunque un donante pida enfocarse en una sola enfermedad, el trabajo en salud pública exige comprender el sistema en su totalidad”.
María Rebollo, líder del Programa Mundial de Eliminación de la Oncocercosis, coincide en que alinear las intervenciones con plataformas existentes, como la atención primaria o los programas de vacunación, optimiza los recursos y mejora los servicios.
La OMS ha documentado ejemplos de países africanos que están implementando con éxito modelos integrados. A continuación, se presentan cuatro casos:
Togo: Reorganización para la eficiencia
Desde 2018, Togo ha unificado en un solo programa todas las enfermedades tropicales desatendidas, incluyendo las que afectan la piel. Esta reforma implicó la unificación de equipos, supervisión, logística y sistemas de vigilancia, además de la creación de un órgano multisectorial para coordinar intervenciones. Gracias a esta reorganización, Togo se ha convertido en el primer país africano en eliminar cuatro enfermedades tropicales desatendidas: dracunculiasis, filariasis linfática, tripanosomiasis humana africana y tracoma.
Madagascar: Campañas combinadas
En Madagascar, se combinaron las campañas de tratamiento masivo contra la filariasis linfática, una infección por gusanos que causa deformidades, con la campaña de vacunación contra la polio. Al aprovechar la infraestructura ya establecida para la polio, se lograron mejores coberturas en el tratamiento de la filariasis y se ahorraron más de 1,4 millones de dólares en costes logísticos y de movilización comunitaria.
Ruanda: Un solo equipo para múltiples enfermedades
Ruanda integró los programas de enfermedades tropicales desatendidas dentro del Rwanda Biomedical Centre, específicamente en su División de Malaria, Enfermedades Tropicales Desatendidas y Otras Enfermedades Parasitarias. Esto permitió coordinar acciones y formar a especialistas capaces de abordar diversas enfermedades, como el paludismo, la esquistosomiasis y la oncocercosis. Además, incorporó la administración masiva de medicamentos preventivos en la Semana de Salud Materno-Infantil, logrando coberturas de tratamiento superiores al 90% a nivel nacional.
Benín: Aprovechando los Días de la Salud Infantil
En Benín, los “Child Health Days” (Días de la salud infantil) se utilizaron como plataforma para integrar campañas de tratamiento masivo contra enfermedades tropicales desatendidas. Se administraron medicamentos antiparasitarios junto con otros servicios de salud comunitarios, como la vacunación y el cribado de enfermedades intestinales, lo que mejoró las coberturas de tratamiento y la sostenibilidad del programa.
