En Australia, los Sussex fueron invitados a hablar sobre salud mental. Meghan Markle se confesó sobre el acoso cibernético…
Prince Harry
El príncipe Harry y Meghan Markle han llegado a Australia para una visita financiada privadamente, marcando su primer regreso al continente desde 2018. Aunque el viaje se ha descrito inicialmente como una serie de reuniones de negocios privadas —enfocadas en buscar socios y cadenas de suministro para la marca de Meghan, «As Ever», y una participación de Harry en una cumbre de salud mental—, su itinerario público de cuatro días ha sido comparado con una copia del manual de las giras reales.
Durante su estancia de una semana, la pareja ha llevado a cabo diversas actividades, que incluyen encuentros con familias de veteranos y una visita a un hospital, además de hospedarse en un retiro de lujo.
A pesar de que se trata de una visita de bajo perfil, la llegada de los Sussex fue recibida con una bienvenida moderada. Algunos medios, como The Guardian, han calificado el viaje como una «gira real falsa» o «cosplay», señalando que presenta menos pompa que las giras oficiales.
El estilo de Meghan también ha generado comentarios en la prensa; la duquesa utilizó un reloj Cartier valorado en 26,000 dólares y prendas de Dior mientras participaba en una actividad para alimentar a personas sin hogar en Australia.
El Duque y la Duquesa de Sussex han aterrizado en Australia para iniciar una gira de cuatro días que combina compromisos benéficos con actividades comerciales privadas. Harry y Meghan llegaron al aeropuerto de Melbourne este martes a bordo de un vuelo comercial de Qantas proveniente de Los Ángeles.
Una agenda entre la filantropía y los negocios
La visita, realizada en calidad de ciudadanos privados y financiada por ellos mismos, se centra en temas de salud mental, resiliencia comunitaria y apoyo a veteranos y sus familias. El programa comenzó con una visita al Royal Children’s Hospital en Melbourne, donde se reunieron con pacientes y médicos. Posteriormente, Meghan asistirá a un refugio de violencia doméstica para mujeres.
Sin embargo, el viaje también tiene un fuerte componente comercial. El príncipe Harry tiene previsto dar un discurso principal en una cumbre donde las entradas alcanzan los 2,400 dólares australianos por persona. Por su parte, Meghan participará en una conversación presencial durante un «fin de semana de chicas» en Sídney, organizado por los productores del podcast Her Best Life.
Un recibimiento más discreto
A diferencia de su visita en 2018 —cuando viajaron como miembros activos de la familia real y anunciaron el primer embarazo de Meghan—, esta vez el recibimiento ha sido mucho más moderado. No se han planificado eventos para interactuar con el público general y se ha reportado una bienvenida más tenue en comparación con las multitudes que los recibieron hace años.
El itinerario continuará el miércoles con un viaje a Canberra para reunirse con veteranos militares. El jueves asistirán a una cumbre de salud mental en Melbourne y finalizarán su estancia el viernes en Sídney con eventos de rugby y vela.
A pesar de que el viaje es privado, ha surgido el debate sobre si los contribuyentes australianos están costeando la seguridad y el despliegue policial durante la estancia de la pareja en el país.
Harry y Meghan llegan a Australia en una visita privada y polémica
El príncipe Harry y Meghan Markle han aterrizado en Australia para una visita de cuatro días que marca su regreso al país desde 2018. A diferencia de su anterior gira real, este viaje se realiza en calidad de ciudadanos privados y, según se ha informado, está financiado de manera privada.
Una agenda entre la filantropía y los negocios
La pareja ha iniciado su recorrido en Melbourne, con un itinerario que también incluye Canberra y Sídney. Su programa combina actividades benéficas con compromisos comerciales, una mezcla que algunos observadores han calificado como una gira «cuasi-real».
Entre las actividades sociales, se encuentran visitas a un hospital infantil, encuentros con veteranos militares y sus familias, y apoyo a servicios para mujeres sin hogar y sobrevivientes de violencia familiar. De hecho, su primera parada en Australia tiene un vínculo especial con la princesa Diana.
Bajo la lupa: El aspecto comercial
El viaje no está exento de controversia, ya que el matrimonio ha sido acusado de aprovechar la visita con fines lucrativos. El príncipe Harry dará un discurso principal en el InterEdge Psychosocial Safety Summit en Melbourne, un evento donde las entradas alcanzan los 2,400 dólares australianos.
Por su parte, Meghan participará en un evento de bienestar en Sídney, descrito como un «fin de semana para chicas», organizado por los productores del podcast Her Best Life, con paquetes premium que llegan hasta los 3,199 dólares australianos.
Un recibimiento más discreto
A diferencia de las multitudinarias recepciones de 2018, esta llegada ha sido descrita como más moderada y de bajo perfil. No se han programado caminatas públicas ni eventos para interactuar con la multitud, citando razones de seguridad y costos. A pesar de que el viaje es privado, han surgido interrogantes sobre si los contribuyentes australianos están costeando la seguridad policial durante su estancia.
Harry y Meghan en Australia: polémica por sus compromisos comerciales
El príncipe Harry y Meghan Markle han iniciado su visita a Australia este lunes 13 de abril de 2026 (martes en territorio australiano debido a la diferencia horaria). Durante una semana, los duques de Sussex llevarán a cabo diversos compromisos en Melbourne, Canberra y Sídney, centrando su agenda en la salud mental, la resiliencia comunitaria y el apoyo a los veteranos y sus familias.
Aunque viajan bajo sus títulos de Duque y Duquesa de Sussex, esta visita no es una gira real oficial. Según reportan medios como The Canberra Times y The Age, se trata de un viaje financiado privadamente que ha sido descrito como una gira «cuasi-real». La visita ha generado comentarios debido a su componente comercial, ya que incluye la asistencia a dos eventos principales con venta de boletos.
El itinerario comienza el martes 14 de abril en Melbourne con una visita al Royal Children’s Hospital, seguida de una actividad individual de Meghan en un refugio para mujeres. Para cerrar el día, la pareja se reunirá con familias de veteranos en el Australian National Veterans’ Art Museum.
Para el miércoles, Harry participará en un evento de Movember en el Whitten Oval de Melbourne junto a jugadores del equipo de AFL Western Bulldogs. Posteriormente, volará a Canberra para asistir a una ceremonia de «Last Post» y reunirse con veteranos indígenas en el Australian War Memorial. El jueves, la pareja regresará a Melbourne para asistir a eventos relacionados con la salud mental y comunidades indígenas, y finalizarán su recorrido el viernes en Sídney, donde promoverán Invictus Australia, la organización benéfica para veteranos fundada por el príncipe.
Este viaje representa el regreso de los Sussex a Australia desde octubre de 2018. En su libro *Spare*, Harry recordó la gran acogida que tuvo Meghan en aquella ocasión, describiéndola como «brillante» y destacando su capacidad para conectar con las multitudes. En esta nueva visita, el príncipe Archie y la princesa Lilibet no acompañan a sus padres.
Harry y Meghan regresan a Australia: Un viaje marcado por el cambio
El Duque y la Duquesa de Sussex se preparan para iniciar su segundo viaje a Australia, una visita que promete ser drásticamente diferente a la que realizaron hace casi una década. El recorrido de cuatro días, que comienza este martes, tendrá un tono mucho más discreto y orientado a intereses privados, alejándose del fervor público de sus visitas anteriores.
En 2018, durante una gira de 16 días por el Pacífico, la pareja fue recibida por multitudes entusiastas que se agolpaban en las escaleras de la Ópera de Sídney. En aquel entonces, la nación australiana celebró con entusiasmo el anuncio del embarazo de la pareja, capturado en imágenes donde se les veía interactuando afectuosamente con un koala en el zoológico de Taronga.
De la realeza a los negocios y la filantropía
Desde aquel encuentro, la situación de los Sussex ha cambiado radicalmente. Tras renunciar a sus funciones como miembros activos de la familia real, la pareja se ha visto envuelta en batallas legales y ha lanzado diversas iniciativas comerciales. Según la comentarista real Victoria Arbiter, este nuevo viaje se llevará a cabo en una «capacidad muy diferente», enfocándose en compromisos privados, empresariales y filantrópicos en diversas ciudades australianas.

Entre las actividades programadas destacan:
- Meghan Markle: Encabezará un retiro exclusivo para mujeres de tres días, descrito como un «fin de semana de chicas sin igual», con entradas que comienzan en los 2,699 dólares australianos.
- Príncipe Harry: Pronunciará un discurso principal sobre la salud mental en el lugar de trabajo durante una cumbre en Melbourne, donde la asistencia presencial tiene un costo aproximado de 1,000 dólares australianos o más.
Críticas y contrastes
El regreso de la pareja no ha estado exento de controversia. Mientras que en 2018 el apoyo fue masivo, algunas voces actuales critican el uso de sus títulos reales para promover intereses privados. Algunos sectores ven este viaje más como una oportunidad financiera que como una visita real, contrastando el entusiasmo del pasado con la actual etapa de emprendimiento de la pareja.
El distanciamiento real: El príncipe William planea excluir al príncipe Harry de su futura coronación
La tensa relación entre los príncipes William y Harry parece haber alcanzado un nuevo punto crítico. Según revelaciones publicadas en el nuevo libro del autor Tom Bower, titulado «Betrayal: Power, Deceit and the Fight for the Future of the Royal Family», el príncipe de Gales habría tomado una decisión drástica respecto a uno de los hitos más importantes de su vida.
De acuerdo con el relato de un invitado que asistió a la recepción de la coronación del rey Carlos III, William decidió en aquel momento que no invitaría a su hermano menor, Harry, a su propia coronación. Esta noticia llega en un contexto de distanciamiento prolongado entre ambos hermanos, quienes no han sido vistos juntos públicamente desde agosto de 2024.
En aquella ocasión, ambos asistieron al servicio conmemorativo de Lord Robert Fellowes, tío de los príncipes y esposo de Lady Jane Spencer, hermana de la princesa Diana. Sin embargo, reportes del diario The Sun indican que los hermanos mantuvieron su distancia y no fueron vistos hablando durante la ceremonia, reflejando la brecha que persiste desde que Harry dejó sus funciones como miembro senior de la familia real en 2020.
El libro de Bower profundiza en los conflictos internos de la monarquía y la relación entre Harry, Meghan Markle y la familia real. Por su parte, los duques de Sussex han respondido a estas publicaciones criticando la «obsesión» del autor con la pareja.
Cabe recordar que el príncipe Harry sí estuvo presente en la coronación de su padre, el rey Carlos III, aunque asistió sin la compañía de Meghan, la duquesa de Sussex, ni de sus hijos, Archie y Lilibet. Durante aquel evento, Harry no tuvo un papel formal ni apareció en el balcón del Palacio de Buckingham junto al resto de la familia el 3 de mayo de 2023.
Príncipe Harry demandado por difamación por su propia fundación
En un giro inesperado y conflictivo, el príncipe Harry se enfrenta ahora a una demanda por difamación interpuesta por Sentebale, la organización benéfica que él mismo cofundó en 2006 en honor a su madre, la princesa Diana de Gales.
Conflictos en la junta y batalla legal
La organización, dedicada a apoyar a niños y jóvenes en el sur de África, específicamente en Botsuana y Lesoto, ha presentado los documentos ante el Tribunal Superior de Londres. La demanda nombra como demandados al Duque de Sussex y a Mark Dyer, un antiguo fiduciario de la entidad.
Según un portavoz de Sentebale, la acción legal responde a una presunta «campaña mediática adversa» coordinada desde el 25 de marzo de 2025. La organización afirma que esta campaña ha provocado interrupciones operativas, daño reputacional a la entidad y a su liderazgo, además de desencadenar una ola de ciberacoso.
El origen de la disputa
La ruptura se produjo en marzo de 2025, cuando el príncipe Harry y su cofundador, el príncipe Seeiso de Lesoto, abandonaron la organización junto con un grupo de fiduciarios. Este movimiento fue el resultado de una disputa boardroom amarga con la presidenta de la organización, la Dra. Sophie Chandauka, quien fue nombrada en 2023.
Se ha reportado que las divisiones internas se vieron exacerbadas por desacuerdos sobre la gestión de la organización, problemas financieros y discrepancias en las estrategias de recaudación de fondos.
Las respuestas de los implicados
A través de un portavoz, el príncipe Harry y Mark Dyer han rechazado «categóricamente» estas afirmaciones, calificándolas de «ofensivas y dañinas». Asimismo, sugirieron que la organización debería centrar sus esfuerzos en las comunidades a las que apoya en lugar de iniciar procesos legales.
Por su parte, los actuales fiduciarios de Sentebale han aclarado que los costes legales de este caso están siendo cubiertos «íntegramente por financiación externa» y que no se han utilizado fondos benéficos para este propósito.
El ultimátum de la Reina Isabel II y la salida del príncipe Harry
Nuevos y reveladores detalles sobre la tensa relación entre el príncipe Harry y la corona británica han salido a la luz a través del libro «Queen Elizabeth II», escrito por Hugo Vickers, autor y amigo cercano de la familia real. Según la obra, el Duque de Sussex no estaba convencido de abandonar la familia real, pero se vio obligado a hacerlo tras recibir un ultimátum tajante de su abuela, la reina Isabel II.
Vickers relata que, antes de su salida definitiva, Harry buscaba un acuerdo de «medio camino» (half-in, half-out), en el cual él mismo se encargaría de su financiamiento pero podría seguir trabajando para la familia real. Sin embargo, los planes del príncipe no prosperaron. En el inicio de 2020, los secretarios privados Sir Edward Young, Sir Clive Alderton y Simon Case se reunieron en la finca de Sandringham para redactar una propuesta.
Durante la reunión en Sandringham, Harry recibió el mensaje claro de la reina: era «todo o nada» (all in or all out). Ante esta postura, el príncipe regresó a Canadá sintiéndose «reacio» a la decisión. Finalmente, en enero de 2020, los duques de Sussex anunciaron que dejarían sus funciones oficiales como miembros activos de la realeza y, tres meses después, se mudaron permanentemente a California, dejando atrás Frogmore Cottage, la residencia que la reina les había regalado.
Pero las advertencias de la monarca comenzaron mucho antes de la ruptura. El libro de Vickers, que se lanza para coincidir con lo que habría sido el centenario del nacimiento de la reina, afirma que Isabel II le dio a Harry una advertencia severa antes de su matrimonio con Meghan Markle. La reina le sugirió que adoptara un enfoque más medido y que esperara un año antes de casarse, consejo que Harry ignoró, ya que la boda se llevó a cabo apenas seis meses después del compromiso.
El deseo de frenar la velocidad de la relación no fue exclusivo de la reina. Según se reporta, el príncipe William pidió a Charles, el conde Spencer (tío de Harry), que hablara con el príncipe para que reflexionara sobre la rapidez de los acontecimientos. En el libro «Revenge: Meghan, Harry and the War Between the Windsors», Tom Bower señala que los consejos de Spencer provocaron una reacción amarga en Harry, quien posteriormente reflexionaría sobre lo difícil que sería establecer el lugar de Meghan dentro de la familia.
