El príncipe Harry y Meghan Markle han llegado a Australia para una visita financiada privadamente, marcando su primer regreso al continente desde 2018. Aunque el viaje se ha descrito inicialmente como una serie de reuniones de negocios privadas —enfocadas en buscar socios y cadenas de suministro para la marca de Meghan, «As Ever», y una participación de Harry en una cumbre de salud mental—, su itinerario público de cuatro días ha sido comparado con una copia del manual de las giras reales.
Durante su estancia de una semana, la pareja ha llevado a cabo diversas actividades, que incluyen encuentros con familias de veteranos y una visita a un hospital, además de hospedarse en un retiro de lujo.
A pesar de que se trata de una visita de bajo perfil, la llegada de los Sussex fue recibida con una bienvenida moderada. Algunos medios, como The Guardian, han calificado el viaje como una «gira real falsa» o «cosplay», señalando que presenta menos pompa que las giras oficiales.
El estilo de Meghan también ha generado comentarios en la prensa; la duquesa utilizó un reloj Cartier valorado en 26,000 dólares y prendas de Dior mientras participaba en una actividad para alimentar a personas sin hogar en Australia.
