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Tumor

Salud

Cáncer de hígado: Nuevo marcador predictivo con IA

by Editora de Salud febrero 18, 2026
written by Editora de Salud

Investigadores liderados por Xian-Yang Qin en el Centro de Ciencias Médicas Integrativas (IMS) de RIKEN en Japón han desarrollado un puntaje que predice el riesgo de cáncer de hígado. El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, establece que la proteína MYCN impulsa la tumorigénesis hepática, específicamente en el subtipo más agresivo de este cáncer. La investigación caracteriza el microambiente de los genes que permiten la sobreexpresión de MYCN y describe un algoritmo de aprendizaje automático que utiliza estos datos para predecir la probabilidad de que un hígado sin tumores desarrolle cáncer.

El cáncer de hígado, o carcinoma hepatocelular, causa más de 800.000 muertes en todo el mundo cada año. La alta tasa de mortalidad se debe a que a menudo se detecta en etapas avanzadas y a que la tasa de recurrencia oscila entre el 70% y el 80%. Con la esperanza de encontrar un método preciso para predecir qué hígados están en riesgo antes de que se desarrollen tumores, Qin y su equipo han estado estudiando la proteína MYCN.

El gen MYCN se ha identificado como un factor que contribuye al cáncer de hígado que se desarrolla a partir de hígados dañados, pero el mecanismo exacto no estaba claro. Los investigadores plantearon la hipótesis de que, si su sobreexpresión conduce directamente a la tumorigénesis, sería un biomarcador ideal para un estudio más profundo. Para probar su teoría, el equipo utilizó un sistema de transposón basado en la inyección hidroдинаmica en la vena de la cola para insertar MYCN en el genoma del hígado de ratones, logrando así una sobreexpresión de MYCN.

Los resultados mostraron que, al sobreexpresar MYCN junto con AKT (siempre activo), el 72% de los ratones desarrollaron tumores hepáticos en 50 días. Diversas pruebas confirmaron que estos tumores presentaban las características del carcinoma hepatocelular humano. No se desarrollaron tumores al sobreexpresar solo uno de estos genes.

Comprender cómo las señales microambientales tempranas desencadenan la tumorigénesis hepática es crucial para desarrollar estrategias para contrarrestarla. Para caracterizar este microambiente, los investigadores recurrieron a la transcriptómica espacial, una técnica que revela qué genes están activos en un tejido y dónde se produce esa actividad. En un modelo de ratón de cáncer de hígado asociado a disfunción metabólica, utilizaron este método para analizar la expresión génica a lo largo del tiempo y en diferentes ubicaciones a medida que se desarrollaban los tumores, centrándose en las áreas donde MYCN estaba aumentando. Descubrieron un grupo de 167 genes que se expresaban de manera diferente en secciones del hígado sin tumores que presentaban niveles elevados de MYCN. Este grupo lo denominaron el «nicho MYCN».

A partir de los datos de transcriptómica espacial de ratones, los investigadores desarrollaron un modelo de aprendizaje automático capaz de evaluar las características de un patrón de expresión génica y generar un puntaje que indica si corresponde o no a un nicho MYCN. El modelo tiene una precisión del 93%.

El puntaje del nicho MYCN se calculó luego para conjuntos de datos de carcinoma hepatocelular humano. Los pacientes con puntajes más altos mostraron un mayor riesgo de recurrencia del tumor y peores resultados clínicos. Esta relación fue más fuerte cuando el puntaje se derivó de tejido no tumoral que de tejido tumoral. Por lo tanto, este puntaje representa un biomarcador espacial innovador que predice el pronóstico basándose en los microambientes que promueven la formación de tumores.

Hemos desarrollado una estrategia clínicamente aplicable para identificar a pacientes de alto riesgo mediante el análisis de la expresión génica en tejido hepático no tumoral. Al integrar la transcriptómica espacial con el aprendizaje automático, hemos establecido un puntaje de nicho MYCN que predice el riesgo de recurrencia y detecta microambientes precancerosos propensos a la tumorigénesis de novo.

En el futuro, nuestro objetivo es analizar más a fondo los mecanismos biológicos capturados por los puntajes de características espaciales derivados del aprendizaje automático y determinar cómo se establecen y mantienen los entornos permisivos para el cáncer.

Xian-Yang Qin, Centro de Ciencias Médicas Integrativas de RIKEN

Fuente:

Referencia del diario:

DOI: 10.1073/pnas.2521923123

febrero 18, 2026 0 comments
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Salud

Inflamación y Cáncer: Nuevas Terapias y Biomarcadores

by Editora de Salud febrero 16, 2026
written by Editora de Salud

La inflamación crónica es un factor que puede tanto promover como suprimir el cáncer, dependiendo del contexto. Elementos clave como NF-κB, IL-6, STAT3, TAMs, MDSCs y Tregs orquestan un microambiente tumoral permisivo. La inmunoterapia, en particular los inhibidores de puntos de control inmunitario, ha revolucionado el tratamiento, aunque las respuestas siguen siendo heterogéneas. Esta revisión examina los mecanismos del cáncer impulsado por la inflamación, los esfuerzos traslacionales dirigidos a las vías inflamatorias y las estrategias clínicas que integran la inmunoterapia con agentes y biomarcadores antiinflamatorios. Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, la modulación del microbioma, la ómica unicelular y la edición genética, prometen refinar la terapia de precisión y superar la resistencia.

Introducción

Desde la observación de Virchow en el siglo XIX, la inflamación ha sido validada como una característica distintiva del cáncer. Hasta el 20% de los cánceres están relacionados con infecciones crónicas, autoinmunidad o exposiciones ambientales. La inflamación impulsa todas las etapas de la tumorigénesis y modula la respuesta terapéutica. Esta revisión sintetiza los avances mecanicistas, traslacionales y clínicos en el eje cáncer-inflamación.

Conocimientos mecanicistas

Vías de señalización: NF-κB y STAT3 promueven la supervivencia, la angiogénesis y la inmunosupresión. COX-2/PGE2 impulsa la proliferación y el reclutamiento de MDSC.

Células inmunitarias: Los TAMs (polarizados hacia M2), MDSCs, Tregs y neutrófilos N2 suprimen la inmunidad antitumoral. Los análisis unicelulares revelan heterogeneidad y objetivos terapéuticos.

Vías adicionales: El inflamasoma NLRP3 y las modificaciones epigenéticas perpetúan los ciclos inflamatorios.

Ejemplos específicos del cáncer:

  • CRC: La disbiosis, la activación de NF-κB/STAT3 y NLRP3 se correlacionan con un mal pronóstico.

  • Cáncer de pulmón: El tabaco/la contaminación del aire desencadenan COX-2/PGE2 e IL-6/STAT3; las mutaciones KRAS amplifican la inmunosupresión.

  • Cáncer de mama: La inflamación asociada a la obesidad impulsa la acumulación de MDSC/Treg; la PCR predice la respuesta neoadyuvante.

Inmunoterapia e inflamación

Inhibidores de puntos de control: Los anti-PD-1/PD-L1/CTLA-4 producen tasas de respuesta del 20-40%; los niveles elevados de IL-6 predicen resistencia. La inhibición de LAG-3 (relatlimab) fue aprobada en 2024.

CAR-T: Efectivo en neoplasias hematológicas; los tumores sólidos están limitados por el TME. Las células CAR-T editadas con CRISPR muestran una mejor persistencia en el TME inflamatorio.

Vacunas y virus oncolíticos: Las vacunas de neoantígenos personalizados y el talimogene laherparepvec están bajo investigación; se está explorando la combinación con agentes antiinflamatorios.

TILs: Eficacia en melanoma; mejora con CRISPR en desarrollo.

Terapias emergentes: Los BiTEs y los ADC se dirigen a marcadores inflamatorios para una administración precisa.

Avances traslacionales

Reposicionamiento de fármacos: La aspirina reduce el riesgo de CRC/metástasis; los inhibidores de COX-2 en FAP; las estatinas están bajo investigación.

Dirigirse a las citocinas: Tocilizumab (anti-IL-6R), siltuximab (anti-IL-6) e infliximab (anti-TNF) en ensayos; los estudios de 2025 combinan el bloqueo de IL-6 con ICIs en el cáncer de páncreas.

Inhibición de NF-κB/STAT3: Bortezomib (inhibidor del proteasoma) suprime NF-κB; los nuevos inhibidores de STAT3 reducen los MDSC preclínicamente.

Modelos preclínicos: Ratones humanizados; multi-ómica; los estudios unicelulares de 2024 revelan nichos inflamatorios espaciales.

Nanomedicina: Nanopartículas lipídicas reprograman los TAMs al fenotipo M1 en modelos de cáncer de mama.

Estrategias clínicas y biomarcadores

Biomarcadores inflamatorios: La PCR, la IL-6, la NLR y el PIV (valor pan-inmune-inflamación) predicen el pronóstico y la respuesta a los ICIs.

Biomarcadores predictivos: PD-L1 IHC, TMB, MSI; firmas emergentes de ctDNA y microbioma.

Enfoques combinados: ICIs + aspirina, inhibidores de VEGF, quimioterapia o radiación; los ensayos de CRC de 2024 combinan ICIs con moduladores del microbioma.

Manejo de irAE: Corticosteroides, inhibidores de TNF; sCD25 predice el riesgo.

Medicina personalizada: Modelos multiómicos impulsados por IA para la estratificación de pacientes y el ajuste del tratamiento en tiempo real.

Perspectivas futuras

Microbioma: Bifidobacterium y Akkermansia se correlacionan con la respuesta a los ICIs; FMT y la edición basada en CRISPR están bajo investigación.

IA y aprendizaje automático: Predicción del pronóstico y la resistencia a CAR-T; el modelo de Stanford de 2024 integra datos de imagen y texto.

Edición genética: Edición CRISPR-Cas9 de genes de agotamiento en células CAR-T; edición de ARN para la modulación reversible.

Ómica unicelular y espacial: Identificación de grupos de MDSC y mecanismos de resistencia; integración con IA para el mapeo dinámico del TME.

Nanotecnología y biopsias líquidas: Monitoreo de la sonda nanoprobe del TME; firmas inflamatorias basadas en ctDNA para la predicción no invasiva de la respuesta.

Oportunidades emergentes: Cargas útiles antiinflamatorias administradas por ADC; terapia combinada racional dirigida a vías paralelas (NF-κB + STAT3); farmacogenómica germinal para el tratamiento antiinflamatorio personalizado.

Conclusiones

La inflamación crónica impulsa la tumorigénesis, la evasión inmunitaria y la resistencia a la terapia. La integración de estrategias dirigidas a la inflamación con inmunoterapia y enfoques guiados por biomarcadores ofrece un camino hacia la atención del cáncer personalizada. Los avances en la modulación del microbioma, la IA, la edición genética y las tecnologías unicelulares posicionan al campo para un progreso transformador.

El estudio fue publicado recientemente en la Journal of Exploratory Research in Pharmacology.

Fuente:

Referencia del diario:

Yang, W. (2025). Cancer and Inflammation: Immunologic Interplay, Translational Advances, and Clinical Strategies. Journal of Exploratory Research in Pharmacology. DOI: 10.14218/jerp.2025.00045. https://www.xiahepublishing.com/2572-5505/JERP-2025-00045

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Salud

Cáncer: Células inmunitarias pueden favorecer el crecimiento tumoral

by Editora de Salud febrero 12, 2026
written by Editora de Salud

El cáncer no surge de forma aislada. Los tumores crecen en un entorno complejo compuesto por vasos sanguíneos, tejido conectivo y células inmunitarias. La medicina oncológica moderna aprovecha esta interacción: las inmunoterapias buscan fortalecer el sistema de defensa para que ataque a las células tumorales. Sin embargo, nuevos datos sugieren que esta relación es más compleja de lo que se pensaba. En determinadas condiciones, algunas células inmunitarias pueden incluso favorecer el crecimiento del tumor.

Un equipo liderado por el profesor Mikaël Pittet de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y el Ludwig Institute for Cancer Research ha investigado a fondo el mecanismo subyacente. El foco de atención son los neutrófilos, que normalmente son una fuerza de respuesta rápida contra las infecciones. Sin embargo, en el tumor, cambian su comportamiento y, por lo tanto, contribuyen al crecimiento continuo del cáncer.

Cómo cambian las células de defensa en el tumor

Los neutrófilos son uno de los tipos de glóbulos blancos más comunes del cuerpo. Atacan a las bacterias y suelen morir después de un corto tiempo. Sin embargo, en el tejido tumoral, su camino es diferente.

Los investigadores descubrieron que los neutrófilos son reprogramados en el tumor. El profesor Pittet explica: “Hemos descubierto que los neutrófilos atraídos por el tumor cambian su actividad. Comienzan a producir una molécula en el lugar que promueve el crecimiento tumoral”.

Esta molécula se llama CCL3. Es una sustancia mensajera con la que las células se comunican entre sí. Los resultados se publicaron en la revista científica Cancer Cell. Los científicos analizaron más de 190 tumores humanos y animales. Además, evaluaron datos de 8.305 pacientes de grandes bases de datos de cáncer.

La sustancia mensajera CCL3 prolonga la supervivencia de las células

En el tumor, los neutrófilos evolucionan. Al final de este proceso, surge una variante que produce especialmente mucha CCL3. Esta sustancia mensajera se une a un receptor llamado CCR1. Esto proporciona a las células una señal de supervivencia. No mueren después de un corto tiempo, como es habitual, sino que permanecen más tiempo en el tejido tumoral.

Indirectamente, apoyan así el crecimiento del cáncer porque alteran el entorno en el tumor. Las células inmunitarias que sobreviven más tiempo liberan otras sustancias mensajeras, atraen células adicionales y amplifican los procesos inflamatorios. Este entorno modificado facilita que las células cancerosas se dividan y se propaguen.

Los experimentos con ratones confirmaron esta relación. Cuando los investigadores eliminaron selectivamente el gen de CCL3 en los neutrófilos, los tumores crecieron más lentamente. La superficie del tumor también disminuyó.

Las áreas con bajo contenido de oxígeno intensifican el mecanismo

La diferencia fue especialmente clara en condiciones de falta de oxígeno. Estas condiciones prevalecen en muchos tumores porque están mal irrigados. En este entorno, los neutrófilos normales sobrevivieron aproximadamente tres días. Sin embargo, si les faltaba la sustancia mensajera CCL3, vivieron solo alrededor de un día y medio.

Las cifras ilustran la magnitud: después de dos días, todavía quedaba alrededor del 79 por ciento de las células normales. En las células sin CCL3, solo quedaba alrededor del 31 por ciento en ese momento. Esto significa que CCL3 actúa como una señal de protección. Ayuda a las células inmunitarias alteradas a persistir incluso en condiciones de estrés. Cuanto más tiempo permanezcan estas células activas en el tumor, más fuertes podrán mantener el entorno patológico y, por lo tanto, favorecer el crecimiento del tumor.

CCL3 proporciona indicios de tumores más agresivos

Ante este telón de fondo, los investigadores se plantearon una pregunta crucial: ¿juega este mecanismo también un papel en los pacientes?

En primer lugar, examinaron si los neutrófilos alterados influían en el éxito de las inmunoterapias modernas. Ese no fue el caso. La cantidad de estas células en el tumor no determinó cuán bien respondían los afectados a los llamados inhibidores de puntos de control, medicamentos que liberan el «freno» natural del sistema inmunológico para que las células de defensa ataquen a las células cancerosas.

La situación fue diferente con el curso de la enfermedad. El análisis de grandes datos de pacientes mostró que cuanto más neutrófilos especiales había en el tumor, más desfavorable era la evolución de la enfermedad. Esta relación se mantuvo incluso cuando se incluyeron otros factores de riesgo conocidos.

CCL3 podría servir como un marcador biológico adicional. En el futuro, este valor podría ayudar a evaluar con mayor precisión la agresividad de un tumor.

En resumen:

  • Ciertas células de defensa pueden cambiar su papel en el tumor y apoyar el crecimiento del cáncer a través de la sustancia mensajera CCL3.
  • CCL3 asegura que estas células sobrevivan más tiempo en el tumor, especialmente en áreas con poco oxígeno, y está relacionado con el curso de la enfermedad.
  • La cantidad de estas células inmunitarias puede ayudar a evaluar mejor la agresividad de un tumor como marcador futuro.

Por cierto: No solo en el propio tumor el sistema inmunológico puede impulsar involuntariamente el cáncer, sino que una inflamación intestinal crónica también pone a las células de defensa en un estado de alerta constante que se extiende hasta la médula ósea y puede favorecer el cáncer de colon. Para saber cómo funciona este ciclo y qué nuevos enfoques terapéuticos ofrecen esperanza, más información en nuestro artículo.

Imagen: © Mikaël Pittet / UNIGE

febrero 12, 2026 0 comments
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Salud

ABCA1: Clave para Potenciar la Inmunoterapia contra el Cáncer de Mama

by Editora de Salud febrero 8, 2026
written by Editora de Salud

En los últimos años, la investigación del cáncer ha logrado avances importantes gracias al uso del sistema inmunológico del cuerpo para combatir la enfermedad. Uno de los enfoques más prometedores, conocido como bloqueo de puntos de control inmunitario, funciona liberando los «frenos» moleculares de las células T. Esto les permite reconocer y atacar mejor las células cancerosas. Si bien estas terapias pueden ser muy efectivas para algunos pacientes, muchos tumores sólidos, incluido la mayoría de las formas de cáncer de mama, permanecen en gran medida sin verse afectados. Erik Nelson, codirector del Programa del Centro Oncológico de Illinois (CCIL), y su grupo de investigación están trabajando para comprender por qué estos tratamientos fallan.

Se ha relacionado durante mucho tiempo la elevación de las concentraciones de colesterol en sangre con los resultados del cáncer. En un nuevo estudio, encontraron que una proteína llamada ABCA1 participa en el transporte de colesterol fuera de un tipo de célula inmunitaria llamada macrófago, y al hacerlo, las cambia a un modo de «ataque al cáncer».

Las terapias basadas en el sistema inmunológico han revolucionado la forma en que podemos tratar el cáncer, básicamente quitando los frenos a un tipo de célula inmunitaria llamada células T para que puedan atacar el cáncer. Si bien este enfoque funciona bien para algunos pacientes, muchos tumores sólidos, llamados así, no responden o desarrollan mecanismos de resistencia.

Erik Nelson, Departamento de Fisiología Molecular e Integrativa, Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Champaign

El equipo de Nelson comenzó a buscar más allá de las células T para tratar de comprender por qué los tumores sólidos no responden a los tratamientos tradicionales. Se centraron en las células inmunitarias mieloides, particularmente los macrófagos, que son abundantes en muchos tumores sólidos y desempeñan un papel importante en la configuración del entorno tumoral.

«Aquí, encontramos que ABCA1, que es una proteína que transporta el colesterol desde el interior de la célula hacia el exterior, desempeña un papel importante en la dirección de cómo se comportan las células mieloides, específicamente los macrófagos», dijo Nelson. «Cuando modificamos genéticamente los macrófagos para que expresen más ABCA1, se vuelven mucho mejores para combatir el cáncer y apoyar al otro tipo de célula inmunitaria, las células T».

Los bloqueadores de puntos de control inmunitario están actualmente aprobados para solo un subtipo de cáncer de mama, e incluso entre esos pacientes, solo alrededor de un cuarto responde al tratamiento. Una de las razones, creen los investigadores, es la influencia de las células mieloides en el entorno tumoral. Estas células pueden suprimir la actividad inmunitaria, promover el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que alimentan los tumores y limitar la eficacia de la inmunoterapia.

Para comprender la importancia de ABCA1 en la respuesta inmunitaria, el equipo probó qué sucede cuando las células mieloides carecen por completo de ABCA1.

«A continuación, utilizamos ratones que fueron modificados genéticamente para que sus células mieloides no expresaran ABCA1», dijo Nelson. «Los tumores crecieron más rápido en estos ratones y, quizás lo más importante, las terapias basadas en el sistema inmunológico no lograron controlar los tumores en estos ratones».

Los investigadores también encontraron evidencia sólida de que estos mecanismos son importantes en los humanos. En muestras de tumores de pacientes, niveles más altos de ABCA1 en las células inmunitarias mieloides se asociaron con un mayor número de células T que matan el cáncer y mejores resultados para las pacientes con cáncer de mama.

«Esto nos dice que lo que estamos viendo en el laboratorio es relevante para los pacientes con cáncer», dijo Nelson. «Nos da confianza en que atacar a ABCA1 podría ser una nueva estrategia significativa para la inmunoterapia contra el cáncer».

De cara al futuro, el equipo de Nelson ahora se centra en desarrollar formas de aumentar la actividad de ABCA1 específicamente en los macrófagos asociados al tumor y probar si estos enfoques se pueden combinar con las terapias inmunitarias existentes.

«Nuestro objetivo final es inducir una respuesta inmunitaria en tumores que antes no respondían a la inmunoterapia», dijo Nelson. «El sistema inmunológico tiene la capacidad de erradicar el cáncer. Solo necesitamos descubrir dónde están todos los frenos y cómo liberarlos de forma segura».

Fuente:

Centro Oncológico de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign

Referencia del diario:

Bendre, S. V., et al. (2026). Cholesterol efflux protein, ABCA1, supports anticancer functions of myeloid immune cells. Science Advances. DOI: 10.1126/sciadv.adx5490. https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.adx5490

febrero 8, 2026 0 comments
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Tecnología

Terapia contra el cáncer: Nueva molécula aumenta la eficacia y reduce efectos secundarios

by Editor de Tecnologia febrero 8, 2026
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Científicos del Wistar Institute han combinado una prometedora terapia contra el cáncer con una molécula que se dirige específicamente a los tumores, con el objetivo de mejorar la eficacia del tratamiento. Este nuevo enfoque podría permitir la administración de dosis más altas directamente al tumor, al tiempo que se reducen los efectos secundarios en los tejidos sanos.

Un inhibidor de la Aurora quinasa A (AURKA) se considera una molécula sintética letal en la terapia contra el cáncer, pero el problema es que no se puede administrar en dosis suficientemente altas, ya que comenzaría a afectar también a las células normales, causando toxicidad. Al utilizar este enfoque de focalización del cáncer, podemos dirigir esta molécula, que ya está en uso clínico, a las células cancerosas, aumentando su exposición dentro del tumor.

Joseph Salvino, Ph.D., coautor

Salvino es profesor del Programa de Oncogénesis Molecular y Celular en el Ellen y Ronald Caplan Cancer Center, y director científico de la Unidad de Cribado Molecular y Expresión de Proteínas del Wistar.

La nueva molécula quimérica, creada como si fueran piezas de LEGO, une dos moléculas existentes para formar lo que se conoce como un conjugado de fármacos de molécula pequeña. Una mitad de este conjugado es un inhibidor de la Aurora quinasa A (AURKA), que actúa bloqueando una proteína que controla la división celular y promueve el crecimiento tumoral. Si bien esta molécula ha mostrado resultados prometedores en ensayos clínicos, también ha provocado efectos secundarios tóxicos que han limitado su uso. La otra mitad es una molécula que se une a una proteína llamada HSP90, que las células cancerosas producen para sobrevivir al estrés. Al dirigirse a HSP90, presente en altas concentraciones en las células cancerosas, los investigadores esperan concentrar el compuesto dentro del tumor, priorizando su acción sobre los tejidos sanos.

En un estudio de prueba de concepto, demostraron que la nueva molécula quimérica se une con éxito tanto a las proteínas AURKA como a HSP90. Cuando los investigadores la probaron en muestras de células de varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de cabeza y cuello, pulmón y melanoma, descubrieron que detenía la división y replicación de las células cancerosas, provocando finalmente su muerte.

Posteriormente, los investigadores probaron la nueva molécula quimérica en modelos animales preclínicos. Observaron que se concentraba dentro de los tumores a niveles hasta 10 veces mayores que cuando se utilizaba el inhibidor de AURKA original por sí solo. El compuesto también permaneció en el tumor durante más tiempo, permaneciendo activo 24 horas después de la inyección, mientras que el inhibidor original ya no era detectable. Además, el compuesto fue bien tolerado en los modelos preclínicos, sin mostrar toxicidad significativa.

Cuando los investigadores combinaron la nueva molécula con otro fármaco contra el cáncer, un inhibidor de WEE1, la combinación resultó aún más eficaz para controlar el crecimiento tumoral.

«Cuando los fármacos fallan en la clínica, el 50% de las veces se debe a una exposición deficiente en el tumor, debido a problemas farmacocinéticos», explicó Salvino, refiriéndose a la capacidad del cuerpo para absorber o interactuar con un fármaco. «Nuestro enfoque consiste en tomar un compuesto existente y mejorar sus propiedades farmacocinéticas, potenciando su exposición en el tumor.»

Además de los cánceres probados en el estudio inicial, el nuevo compuesto podría tener una amplia aplicación en muchos otros tipos de cáncer, añadió.

Los investigadores planean ahora aplicar su enfoque a diferentes moléculas y tipos de cáncer. También buscan desarrollar una formulación oral de la nueva molécula quimérica.

Fuente:

Referencia del diario:

Nguyen, T. T., et al. (2026). NN-01-195, a novel conjugate of HSP90 and AURKA inhibitors, effectively targets solid tumors. Molecular Cancer Therapeutics. DOI: 10.1158/1535-7163.mct-25-0857. https://aacrjournals.org/mct/article/doi/10.1158/1535-7163.MCT-25-0857/771952/NN-01-195-a-novel-conjugate-of-HSP90-and-AURKA

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Salud

Microbios en Tumores: Nueva Herramienta Distingue Realidad de Contaminación

by Editora de Salud febrero 6, 2026
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Al secuenciar el ADN de los tumores, los científicos suelen encontrar pequeñas cantidades de código genético de bacterias, virus y hongos. Estos microorganismos, si estuvieran realmente presentes en los tejidos tumorales, podrían influir en su crecimiento, evadir la inmunidad o responder al tratamiento.

Pero, ¿los microorganismos residen verdaderamente en los tumores o las muestras se contaminan antes de la secuenciación?

Análisis independientes de los mismos datos genómicos han llegado a conclusiones muy diferentes. Ahora, investigadores del Rutgers Cancer Institute, el único Centro Integral de Cáncer designado por el Instituto Nacional del Cáncer en el estado, han desarrollado una herramienta computacional que resuelve esta controversia al distinguir las señales microbianas genuinas de los artefactos. Sus hallazgos se publican en Cancer Cell.

Hay microbios por todo el medio ambiente, en nuestra piel y en nuestro aliento. Podrían haber partículas de ADN flotando en el aire. ¿Cómo saber si lo que encuentras proviene del tejido que te interesa o si fue algo que se introdujo en el proceso?»

Subhajyoti De, miembro del Programa de Inestabilidad Genómica y Genética del Cáncer en Rutgers Cancer Institute y autor principal del estudio.

La herramienta, llamada PRISM (Identificación Precisa de Especies del Microbioma), aborda todos estos problemas. Utiliza un cribado rápido para una visión general inicial, luego aplica pasos más estrictos para eliminar las secuencias humanas persistentes y realizar una alineación de longitud completa de las secuencias genómicas medidas con bases de datos de referencia microbianas. Finalmente, utiliza un modelo de aprendizaje automático entrenado para predecir si cada microbio detectado está realmente presente o es un contaminante.

PRISM está diseñada para identificar secuencias microbianas ocultas en experimentos estándar de secuenciación humana y luego estimar qué microbios es probable que estuvieran presentes en el tejido original y cuáles se asemejan más a la contaminación introducida durante el procesamiento.

Comprender qué microbios están realmente presentes en los tumores es importante porque podría revelar nuevas estrategias de tratamiento, identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de terapias dirigidas al microbioma y explicar por qué algunos tratamientos funcionan mejor en ciertos pacientes. Además, PRISM permite a los investigadores analizar grandes conjuntos de datos genómicos existentes –que representan miles de muestras de pacientes ya recolectadas y secuenciadas– sin necesidad de costosos trabajos de laboratorio.

«Como comunidad científica, podríamos realizar una secuenciación microbiana específica para identificar los microbios, pero eso sería costoso», dijo Bassel Ghaddar, ex becario de posgrado en biología de sistemas en el Programa de Microbioma de Rutgers y autor principal del estudio. «Utilizar la secuenciación estándar que se realiza para identificar el genoma humano o las secuencias de ARN, como lo hacemos con PRISM, puede obtener esto sin costo adicional.»

El desafío de determinar qué secuencias microbianas provienen de las muestras y cuáles de otros lugares es formidable. Los microbios pueden introducirse en una muestra a través de reactivos, superficies o incluso fragmentos de ADN flotando en el medio ambiente.

Además, los algoritmos pueden confundir secuencias similares de tejidos humanos y microbios, así como secuencias de diferentes microbios.

Para entrenar el modelo, los investigadores recopilaron 833 muestras de más de 200 estudios con perfiles microbianos conocidos. Cuando se probó en otros conjuntos de muestras con composiciones microbianas conocidas, PRISM logró sensibilidades y especificidades superiores al 90% y superó a cinco otros métodos.

Luego, los investigadores aplicaron PRISM para analizar 25 tipos de cáncer a partir de casi 4,400 muestras de tumores en The Cancer Genome Atlas y el Clinical Proteomic Tumor Analysis Consortium.

La imagen general que reveló PRISM fue, en cierto sentido, intuitiva. Las señales microbianas fueron más fuertes en los cánceres de tejidos ricos en microbios, como los cánceres de cabeza y cuello, los tumores gastrointestinales y los cánceres de cuello uterino. En muchos otros tipos de cáncer, las señales microbianas fueron mínimas.

«Eso está más en línea con lo que se esperaría conceptualmente», dijo De, y agregó que se cree generalmente que los órganos internos que no están conectados con el medio externo tienen poco microbioma residente. «Fue muy sorprendente cuando estudios anteriores encontraron una alta abundancia de microbios en esos tipos de cáncer.»

PRISM también explicó por qué algunos tumores parecían tener una gran cantidad de microbios en análisis anteriores. Muchos microbios «detectados» fuera de la boca, el intestino y el cuello uterino se sabía que eran contaminantes de laboratorio frecuentes. En otras palabras, al menos parte del «microbioma tumoral» aparente en ciertos cánceres podría ser una firma de cómo se procesaron las muestras en lugar de dónde provenían.

El ejemplo más detallado del estudio proviene del cáncer de páncreas, donde PRISM clasificó un subconjunto de tumores como que tienen microbios detectables, incluida E. coli, que puede producir una toxina dañina para el ADN llamada colibactina. Estos tumores se asociaron con cambios en las modificaciones de las glicoproteínas, cambios moleculares que pueden alterar cómo se comportan las proteínas y cómo interactúan las células.

De dijo que las glicoproteínas alteradas se agruparon en vías relacionadas con un proceso que ayuda a construir el tejido denso y fibrótico que puede impedir que los fármacos y las células inmunitarias penetren en los tumores pancreáticos. El análisis también encontró que los pacientes con un mayor historial de tabaquismo tendían a tener una mayor abundancia microbiana en sus tumores.

«Estamos encontrando una señal en las bacterias que se correlaciona con un fenotipo en las células», dijo De. «Pero no siempre sabemos de este experimento solo si los microbios están impulsando el fenotipo de las células tumorales.»

Aún así, al reducir las señales que son más propensas a ser reales, PRISM podría ayudar al campo a centrarse en menos hipótesis más precisas.

«Al permitirnos observar las interacciones huésped-microbio en los datos existentes, podemos generar hipótesis sobre qué pacientes podrían responder a ciertas terapias o qué metabolitos microbianos podrían ser objetivos farmacológicos», dijo Ghaddar.

La herramienta está disponible de forma gratuita para los investigadores académicos a través de la plataforma de desarrolladores en la nube GitHub, aunque Rutgers ha solicitado protección de la propiedad intelectual para aplicaciones comerciales. Los investigadores dijeron que la herramienta se puede aplicar más allá del cáncer a cualquier estudio de secuenciación genómica, particularmente para enfermedades gastrointestinales donde el microbioma desempeña funciones conocidas.

Fuente:

Referencia del diario:

Ghaddar, B., et al. (2026). Reliable detection of Host-Microbe Signatures in cancer using PRISM. Cancer Cell. DOI: 10.1016/j.ccell.2026.01.007. https://www.cell.com/cancer-cell/abstract/S1535-6108(26)00046-2

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Salud

Mutaciones cáncer: 5 patrones clave y respuesta inmunoterapia

by Editora de Salud febrero 5, 2026
written by Editora de Salud

Las células cancerosas acumulan miles de mutaciones, pero no todas son iguales. Algunas hacen que los tumores sean muy visibles para el sistema inmunitario, mientras que otras ayudan a que el cáncer se esconda. Un reciente estudio ha revelado que, en miles de cánceres humanos, existen cinco patrones dominantes de mutaciones que alteran las proteínas –llamadas firmas de sustitución de aminoácidos– y estos patrones ayudan a determinar cómo interactúan los tumores con el sistema inmunitario.

Cuando el ADN de una célula se daña por factores ambientales (como el humo del tabaco o la luz ultravioleta) o por errores internos durante la replicación y reparación, las mutaciones resultantes cambian los componentes básicos de las proteínas: los aminoácidos. Al analizar casi 9.300 genomas de cáncer de diversos tipos, el equipo de investigación descubrió que, en lugar de un conjunto aleatorio de cambios, casi todos los tumores están dominados por una de cinco firmas de sustitución características.

Es crucial destacar que estas cinco firmas no solo son huellas moleculares de cómo surgieron las mutaciones, sino que también influyen en la capacidad del sistema inmunitario para «ver» el tumor. Algunos patrones de mutación tienden a crear fragmentos de proteínas altamente inmunogénicos (neoantígenos) que alertan a las células inmunitarias, mientras que otros producen neoantígenos menos reconocibles, lo que lleva a la formación de «tumores fríos» que escapan al ataque inmunitario.

«A pesar de la diversidad de los procesos mutacionales, sus consecuencias a nivel de proteínas convergen en solo cinco huellas recurrentes, que pueden influir fuertemente en el reconocimiento inmunitario», afirma la Dra. Szilvia Juhász, jefa del Grupo de Investigación del Microbioma del Cáncer en HCEMM y una de las autoras principales del estudio.

Uno de los hallazgos más destacados se relaciona con un patrón de mutación vinculado a defectos en la reparación del ADN y a la exposición a sustancias químicas. Los tumores dominados por este patrón a menudo responden mal a las terapias con inhibidores de puntos de control inmunitario, incluso cuando su carga mutacional general es alta. En otras palabras, un tumor puede albergar muchas mutaciones y, aun así, generar muy pocos objetivos inmunitarios eficaces.

«La carga mutacional por sí sola es insuficiente. Las consecuencias cualitativas de las mutaciones a nivel de proteínas son fundamentales para comprender por qué la inmunoterapia fracasa en muchos pacientes», enfatiza el Dr. Benjamin Papp, investigador del Centro de Investigación Biológica HUN-REN Szeged y coautor principal del estudio.

Sin embargo, el estudio también demuestra que ciertas variantes genéticas en el sistema inmunitario humano –como tipos específicos de HLA clase I comunes en europeos– pueden contrarrestar parcialmente este efecto al presentar mejor algunos de estos péptidos mutados a las células T. Esto sugiere que el mismo tumor puede ser más visible inmunológicamente en un paciente que en otro.

En conjunto, los hallazgos apuntan a un marco más refinado para predecir la respuesta a la inmunoterapia. «La visibilidad del tumor para el sistema inmunitario no está determinada únicamente por el número de mutaciones, sino también por los patrones a nivel de proteínas que crean esas mutaciones», explica el Dr. Máté Manczinger, jefe del Grupo de Investigación de Inmunología de Sistemas del Centro de Investigación Biológica HUN-REN Szeged y autor principal del estudio. «Estos hallazgos respaldan un nuevo marco para una inmunoterapia verdaderamente personalizada, que integra la genómica tumoral con el contexto inmunogenético del paciente.»

Más allá de las implicaciones científicas, este trabajo también tiene una relevancia social más amplia. Una predicción más precisa de la respuesta terapéutica podría ayudar a reducir los tratamientos innecesarios, limitar los efectos secundarios evitables y acortar el tiempo necesario para identificar terapias eficaces para cada paciente.

El estudio se llevó a cabo a través de una estrecha colaboración entre el Grupo de Investigación de Inmunología de Sistemas del Centro de Investigación Biológica HUN-REN Szeged, el Grupo de Investigación del Microbioma del Cáncer de HCEMM y las contribuciones del Grupo de Investigación de Biología Evolutiva de Sistemas liderado por Csaba Pál.

El programa HCEMM está financiado por una beca de consolidación H2020 (donde la Universidad Semmelweis, la Universidad de Szeged y el Centro de Investigación Biológica HUN-REN en Szeged cooperan con su socio avanzado, el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, con sede en Heidelberg, Alemania) y un premio a la Excelencia Temática, así como un premio de Laboratorio Nacional del Gobierno húngaro.

Fuente:

HUN-REN Szegedi Biológiai Kutatóközpont

Referencia del diario:

DOI: 10.1038/s44320-026-00193-x

febrero 5, 2026 0 comments
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Salud

Cáncer Oral: EGFR, Dolor y Alternativa a los Opioides

by Editora de Salud enero 30, 2026
written by Editora de Salud

Un nuevo estudio publicado en Science Signaling revela que la señalización del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) en los tejidos circundantes al cáncer oral aumenta la sensibilidad al dolor y disminuye la eficacia de los opioides.

Los hallazgos sugieren un mecanismo compartido que subyace tanto al dolor causado por el cáncer oral como a la tolerancia a los opioides, abriendo la puerta a una posible nueva estrategia de tratamiento para ambas condiciones.

Reutilizar fármacos contra el cáncer existentes que bloquean el EGFR podría ser una forma prometedora de controlar el dolor del cáncer oral y prevenir o revertir la tolerancia a los opioides.

Yi Ye, PhD, profesora asociada de la NYU College of Dentistry y codirectora de operaciones de investigación clínica en el Translational Research Center de NYU Dentistry.

La necesidad de un nuevo ‘estándar de oro’

El cáncer oral puede ser extremadamente doloroso, dificultando a los pacientes comer, beber y hablar. A pesar de los efectos secundarios conocidos y el riesgo de adicción, los opioides siguen siendo considerados por los expertos como el estándar de oro para tratar el dolor del cáncer oral. Para controlar eficazmente este dolor, los pacientes a menudo necesitan dosis elevadas de opioides y desarrollan tolerancia más rápidamente que aquellos con otras formas de dolor crónico, lo que requiere dosis cada vez mayores para tratarlo.

«En el campo de la investigación del dolor, luchamos con el hecho de que, incluso después de décadas de investigación, el mejor fármaco en el mercado suele ser aún los opiáceos, que conllevan muchos riesgos», afirmó Ye, autora principal del estudio y miembro del NYU Pain Research Center.

Cuando las personas con cáncer experimentan dolor, la intensidad del dolor tiende a aumentar a medida que crece el tumor, lo que sugiere que puede haber factores moleculares compartidos detrás de ambos procesos, factores que podrían ser el objetivo para controlar tanto el cáncer como el dolor.

«Cada vez encontramos más que el cáncer y el sistema nervioso están interconectados. En mi laboratorio, estamos tratando de determinar si existe un mecanismo común y superpuesto entre el cáncer y el dolor», añadió Ye.

Un mecanismo que impulsa tanto el dolor como la tolerancia

EGFR, una proteína que se encuentra en la superficie de ciertas células involucradas en la promoción del crecimiento y la división celular, ha surgido como un objetivo importante en el tratamiento del cáncer. El receptor está sobreexpresado en la mayoría de los cánceres orales y varios fármacos aprobados por la FDA que bloquean o inhiben el EGFR se utilizan para tratar los cánceres de pulmón, mama, colon, páncreas y oral.

Es notable que algunas investigaciones muestren que cuando los pacientes reciben inhibidores de EGFR para tratar sus cánceres, también experimentan un alivio rápido del dolor. Estudios adicionales señalan el papel del EGFR en otras afecciones dolorosas y en la tolerancia a los opioides.

En el estudio de Science Signaling, el equipo de investigación de NYU Dentistry, The University of Texas MD Anderson Cancer Center y Loma Linda University School of Dentistry estudió muestras de tejido humano de pacientes con cáncer oral, así como ratones con cáncer oral, para comprender mejor el papel de la señalización de EGFR. Tanto en las células humanas como en las de los ratones, descubrieron que las células cancerosas y las células gliales cercanas secretaban ligandos de EGFR, las moléculas que activan los receptores.

El EGFR estaba sobreexpresado en los nervios humanos y de ratón asociados con los tumores de cáncer oral, incluidos los ganglios trigéminos, las principales células nerviosas sensoriales de la cara y la boca. Esta activación de EGFR también impulsó la señalización y la hiperactividad del receptor de glutamato N-metil-D-aspartato (NMDAR), un receptor de señalización del dolor bien estudiado que se cree que desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la tolerancia a los opioides, en los ganglios trigéminos y el tronco encefálico.

En estudios adicionales en ratones, los investigadores encontraron que los ligandos de EGFR que activan el receptor en el sistema trigeminal aumentaron el dolor y redujeron la eficacia de la morfina. Por el contrario, administrar a los ratones un fármaco inhibidor de EGFR redujo el dolor y restauró los efectos analgésicos de la morfina.

«Estos resultados son clínicamente significativos y revelan una conexión entre la señalización de EGFR y la hiperactividad de NMDAR, un mecanismo que intensifica la señalización del dolor y reduce la eficacia de los analgésicos opioides», dijo Hui-Lin Pan, MD, PhD, autora del estudio y profesora de anestesiología y medicina perioperatoria en MD Anderson.

Reutilización de fármacos contra el cáncer

Esta nueva comprensión mecanicista del dolor del cáncer oral y la tolerancia a los opioides sugiere un nuevo enfoque, y no tan nuevo, para tratar mejor el dolor del cáncer oral: los inhibidores de EGFR. Debido a que estos fármacos han sido ampliamente estudiados como tratamientos contra el cáncer, los investigadores ya conocen su seguridad y efectos secundarios. Además, los inhibidores de EGFR podrían reducir el dolor y la necesidad de más opioides al tiempo que controlan el cáncer.

«Este estudio proporciona una justificación para reutilizar los inhibidores de EGFR aprobados por la FDA que ya se utilizan para tratar los cánceres orales, pasando de la supresión sintomática a la intervención mecanicista. Este enfoque puede ofrecer beneficios duales, controlar el cáncer y al mismo tiempo abordar el dolor a través de un enfoque biológicamente racional y no opioide que podría mejorar drásticamente la calidad de vida», dijo Moran Amit, MD, PhD, profesora asociada de cirugía de cabeza y cuello en MD Anderson.

Los investigadores continúan estudiando el papel de EGFR y sus ligandos en el dolor del cáncer oral y la tolerancia a los opioides analizando muestras de tumores y sangre de los pacientes, junto con las puntuaciones de dolor y el uso de opioides autoinformados. Además, aprovechando un ensayo clínico existente sobre inhibidores de EGFR en la regresión del cáncer oral, el equipo planea evaluar retrospectivamente el impacto de los inhibidores de EGFR en el alivio del dolor utilizando registros clínicos.

«En el desarrollo de fármacos, pueden pasar décadas hasta que un nuevo compuesto llegue realmente al mercado. Si nuestro mecanismo se confirma en estudios futuros, reutilizar los inhibidores de EGFR es atractivo porque podría conducir a una rápida traducción y ayudar rápidamente a los pacientes», dijo Ye.

«Estos hallazgos podrían tener un impacto significativo en la forma en que tratamos el dolor del cáncer, proporcionando un enfoque dirigido que mitiga los efectos secundarios perjudiciales que se observan con los opioides. Este nuevo enfoque de tratamiento brinda esperanza tanto a los pacientes como a los médicos que tratan el cáncer oral», dijo Chi Viet, DDS, MD, PhD, autora del estudio y profesora asociada de cirugía oral y maxilofacial en Loma Linda University School of Dentistry.

Entre los autores adicionales del estudio se encuentran Naijiang Liu, Xiaojie Shi, Maria Daniela Santi, Maria Fernanda Pessano Fialho, Rocco Latorre y Nigel Bunnett de NYU Dentistry; Shao-Rui Chen, Hong Chen, Tongxin Xie y Frederico Gleber-Netto de MD Anderson; y Dong Minh Phuong de Loma Linda University School of Dentistry. La investigación fue apoyada por el National Institute of Dental and Craniofacial Research (R01DE032501, RM1DE033491).

Fuente:

Referencia del diario:

Liu, N., et al. (2026). EGFR activation sensitizes trigeminal NMDA receptors to promote pain and morphine analgesic tolerance in oral cancer. Science Signaling. DOI: 10.1126/scisignal.adt3026. https://www.science.org/doi/10.1126/scisignal.adt3026

enero 30, 2026 0 comments
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Salud

Microbiota Intestinal: Clave para Combatir el Cáncer con la Dieta

by Editora de Salud enero 29, 2026
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Un nuevo estudio revela cómo las bacterias intestinales pueden influir en si el aminoácido asparagina proveniente de la dieta alimenta el crecimiento tumoral o activa las células inmunitarias contra el cáncer, según investigadores de Weill Cornell Medicine. Este hallazgo posiciona al microbioma intestinal, que comprende los billones de microorganismos que habitan en el intestino, como un factor clave en la respuesta del cuerpo al cáncer y a los tratamientos oncológicos modernos, como las inmunoterapias.

Los resultados, publicados el 2 de enero en Cell Microbe and Host, podrían conducir a un nuevo enfoque en el tratamiento del cáncer y en las estrategias de monitoreo. En lugar de atacar directamente los tumores, los médicos podrían, en el futuro, modificar el microbioma intestinal o la dieta para debilitar los tumores al mismo tiempo que potencian las células inmunitarias.

«Nuestro estudio sugiere que debemos considerar cómo la interacción entre la dieta, la microbiota intestinal y las células inmunitarias infiltrantes en los tumores puede afectar el crecimiento del cáncer y la respuesta a la terapia. No podemos pasar por alto este nivel clave de regulación», afirmó la Dra. Chunjun (CJ) Guo, investigadora principal del estudio y profesora asociada de inmunología en Weill Cornell.

Esta investigación es fruto de una estrecha colaboración con los autores corresponsales, el Dr. David Artis, director del Jill Roberts Institute for Research in Inflammatory Bowel Disease y profesor Michael Kors de Inmunología, y el Dr. Nicholas Collins, profesor asistente de inmunología y miembro del Friedman Center for Nutrition, ambos de Weill Cornell.

Microbios agotan la asparagina intestinal

Los investigadores demostraron primero, utilizando modelos de ratón con microbiota intestinal humana, que algunas bacterias pueden agotar los aminoácidos y afectar la progresión del tumor. Luego, se centraron en la asparagina, un aminoácido que apoya la síntesis de proteínas y promueve la supervivencia celular. Tanto las células cancerosas en el entorno pobre en nutrientes dentro de los tumores como las células T CD8+, las células inmunitarias citotóxicas que atacan y destruyen directamente las células tumorales, requieren este aminoácido para ser activas.

Para comprender el impacto del metabolismo de la asparagina por parte de la microbiota, el equipo trabajó con Bacteroides ovatus, una bacteria intestinal común que posee un gen llamado bo‑ansB, el cual codifica una enzima que descompone la asparagina. Utilizando modelos de ratón, los investigadores demostraron que cuando el gen bo‑ansB está presente, B. ovatus consume más asparagina en el intestino, lo que reduce la cantidad que se absorbe en el torrente sanguíneo y llega a los tumores.

Cuando el gen bo‑ansB fue desactivado, la bacteria no pudo agotar la asparagina en el intestino, por lo que una mayor cantidad del aminoácido llegó a la circulación sanguínea y al tumor. Esto demostró que las bacterias controlan el nivel general de asparagina que abandona el intestino y moldean el campo de batalla que comparten los tumores y las células inmunitarias.

En modelos de ratón con cáncer colorrectal alimentados con una dieta rica en asparagina, las bacterias con bo-ansB ayudaron al crecimiento de los tumores. En ratones con bacterias bo‑ansB eliminadas, la misma dieta rica en asparagina tuvo el efecto contrario: más asparagina llegó al tumor y fue absorbida por las células T CD8+. Esto activó a las células inmunitarias en un estado «similar a células madre» asociado con respuestas anti-tumorales duraderas y efectivas. Por el contrario, sin suficiente asparagina, las células T CD8+ fueron menos eficaces para suprimir el crecimiento tumoral.

Un cambio de nutrientes para las células que combaten el cáncer

El estudio demostró que niveles más altos de asparagina en el microambiente tumoral –cuando se eliminó bo‑ansB– impulsaron a las células T CD8+ a expresar más de una proteína transportadora (SLC1A5) en su superficie celular, lo cual es importante para combatir las células cancerosas. Las células T CD8+ similares a células madre sirven como una fuente renovable de células inmunitarias que pueden madurar en células T asesinas del cáncer. Una vez activadas, estas células asesinas atacan los tumores produciendo fuertes factores inmunitarios que ayudan a destruir las células cancerosas. Bloquear SLC1A5 anuló los beneficios de los niveles más altos de asparagina.

Más allá de la asparagina, el laboratorio de la Dra. Guo está interesado en explorar otras vías que puedan afectar la carga tumoral suprimiendo el crecimiento o potenciando la actividad antitumoral. «Muchos estudios sugieren que las enzimas producidas por nuestra microbiota, así como los metabolitos como las moléculas pequeñas y las proteínas, podrían ser biomarcadores potenciales de la progresión del cáncer», señaló la Dra. Guo, quien también es miembro del Jill Roberts Institute for Research in Inflammatory Bowel Disease.

Esto plantea la posibilidad de que el cuidado futuro del cáncer pueda combinar la inmunoterapia con dietas personalizadas y estrategias dirigidas al microbioma, como el diseño de probióticos, bacterias intestinales nativas modificadas o planes dietéticos personalizados que ajusten la disponibilidad de aminoácidos.

Creemos que es fundamental seguir estudiando las interacciones entre la dieta, la microbiota y el sistema inmunitario, ya que diferentes dietas pueden mejorar el sistema inmunitario de un individuo pero no de otro, dependiendo del tipo de microbiota que tenga. Nuestro objetivo es una terapia personalizada, donde podamos adaptar una dieta específica que se sinergice con la microbiota de un individuo para potenciar el sistema inmunitario contra el cáncer.

Dr. Nicholas Collins, profesor asistente de inmunología y miembro del Friedman Center for Nutrition, Weill Cornell Medicine

Fuente:

Referencia del diario:

Qiao, S., et al. (2026). Microbiota utilization of intestinal amino acids modulates cancer progression and anticancer immunity. Cell Host & Microbe. doi: 10.1016/j.chom.2025.12.003. https://www.cell.com/cell-host-microbe/fulltext/S1931-3128(25)00522-0

enero 29, 2026 0 comments
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Salud

Cáncer de Pulmón: Descubren Células Clave en la Progresión Tumoral

by Editora de Salud enero 25, 2026
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Investigadores de China y Estados Unidos han identificado un grupo específico de células tumorales altamente adaptables que actúan como un centro neurálgico en la progresión del cáncer de pulmón. Este descubrimiento, publicado recientemente en la revista Nature, podría abrir nuevas vías para combatir esta enfermedad, especialmente en casos donde los tumores desarrollan resistencia a los tratamientos.

El estudio, liderado por científicos de la Universidad Agrícola de Huazhong en China y el Memorial Sloan Kettering Cancer Center en Nueva York, revela que estas células, denominadas “estado de alta plasticidad celular” (HPCS), funcionan como un “centro de tráfico” dentro del ecosistema tumoral. Distribuyen células a diferentes vías de crecimiento y permiten que otras células reviertan a este estado adaptable, contribuyendo a la diversidad del tumor y a la evasión de los tratamientos.

Según Yan Yan, autora principal del estudio, una de las principales razones por las que el cáncer es difícil de tratar y a menudo recurre es la capacidad de las células tumorales para cambiar de estado y sobrevivir a los ataques de los fármacos.

Para rastrear estos cambios en tejidos vivos, el equipo desarrolló un nuevo sistema de reporte genético, que compararon con la instalación de “chips rastreables” y “interruptores de eliminación de precisión” en las células tumorales en modelos de ratón con cáncer de pulmón. Este sistema les permitió identificar y estudiar el HPCS.

Los resultados demostraron que la eliminación de las células HPCS en tumores en etapas tempranas podría prevenir su transformación en cáncer maligno. En tumores ya establecidos, atacar estas células ralentizó significativamente el crecimiento del cáncer. Además, la eliminación de las células HPCS suprimió la resistencia tanto a la quimioterapia como a los fármacos dirigidos, y la combinación de este enfoque con los tratamientos estándar casi eliminó los tumores en los modelos animales.

Los investigadores sugieren que estos hallazgos apuntan a un mecanismo común de plasticidad celular y que atacar este estado central podría ser una estrategia prometedora para tratar diversos tipos de cáncer.

enero 25, 2026 0 comments
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