El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, afirmó que Irán se preparaba para el conflicto actual durante años, anticipando el fracaso de las negociaciones y un posible ataque israelí, posiblemente con apoyo estadounidense. Tajani destacó que, a pesar de los daños infligidos a las fuerzas armadas iraníes, Irán aún posee una estructura militar sólida, incluyendo misiles y drones, y puede continuar resistiendo.
El ministro hizo estas declaraciones durante un foro sobre Irán organizado por el periódico Il Tempo, en una entrevista con su director, Daniele Capezzone. Tajani enfatizó que Italia se mantiene al margen de la guerra y que intervenir en el estrecho de Ormuz implicaría una escalada significativa. En cambio, Roma reforzará su misión militar defensiva para proteger el tráfico marítimo en el Mar Rojo y el canal de Suez, así como la lucha contra la piratería en aguas orientales.
“Continuaremos defendiendo Chipre, ya que ha sido atacado como país miembro de la Unión Europea y existe un vínculo de solidaridad entre nosotros”, aseguró Tajani. El ministro reiteró la importancia de buscar estabilidad en Oriente Medio y alcanzar un acuerdo, cuestionando la conveniencia de una intervención militar en el estrecho de Ormuz. Recordó un episodio histórico en Salamina, donde los persas fueron derrotados por los griegos debido a una estrategia táctica desfavorable, instando a evitar un escenario similar.
En relación con la política energética y el Pacto Verde Europeo, Tajani señaló que algunas regulaciones consideradas perjudiciales han sido bloqueadas, mencionando las relacionadas con la deforestación y el embalaje, y que la lucha en este ámbito continúa. Subrayó la necesidad de abordar el cambio climático sin descuidar las necesidades básicas de alimentación de la población.
Respecto a la energía nuclear, Tajani recordó que la Comisión Europea, en su documento sobre taxonomía, ya había indicado que la energía nuclear no es contaminante.
Finalmente, el viceprimer ministro Tajani se refirió a un próximo referéndum en Italia y a la necesidad de reformar el sistema judicial. Consideró esta una oportunidad histórica para modernizar el país, argumentando que la imparcialidad de los jueces se ve comprometida cuando comparten vínculos personales o profesionales con los acusadores. Propuso sortear a los miembros del Consejo Superior de la Magistratura como una forma de eliminar las influencias políticas y mejorar la justicia en Italia.
