La primera visita a Washington de la primera ministra Sanae Takaichi como líder japonesa ha sido, en gran medida, bien recibida, especialmente por su gestión del presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, persisten numerosos desafíos, principalmente mejorar la relación de Japón con China y convencer a Trump de que no llegue a un acuerdo con Pekín que deje a Tokio en una situación desventajosa.
Funcionarios japoneses se enfrentaron a un doble revés antes de la cumbre: la erupción de la guerra contra Irán el 28 de febrero y el repentino aplazamiento de la reunión entre Trump y el líder chino Xi Jinping a finales de este mes.
La administración Takaichi había esperado inicialmente que su encuentro ofreciera la oportunidad de influir en Trump antes de la cumbre con Xi, con el objetivo de que la primera ministra le transmitiera la importancia de la alianza entre Estados Unidos y Japón y la necesidad de contrarrestar las medidas coercitivas de China.
Prime Minister Sanae Takaichi has largely been praised for her handling of U.S. President Donald Trump during her first visit to Washington as Japanese leader.
