Océano Atlántico fue el escenario de una situación digna de una película. El petrolero Bella 1, seguido durante aproximadamente dos semanas por la Guardia Costera de Estados Unidos debido a sanciones, pintó una bandera rusa en su casco y cambió su nombre a Marinera, registrándose bajo la bandera de Rusia. Esta maniobra ha complicado legalmente la persecución que se mantenía en aguas internacionales.
La operación contra el Bella 1, que fue vigilado por buques de la Guardia Costera estadounidense a una distancia de aproximadamente media milla (800 metros) durante unos 10 días, comenzó en las cercanías de Venezuela y continuó en aguas internacionales, según informes. El ejército estadounidense declaró que fuerzas especiales estaban preparadas para abordar el buque, pero se esperaba la aprobación política.
Expertos señalan que esta acción forma parte de la amplia política de presión que Estados Unidos ejerce contra el comercio de petróleo proveniente de Rusia, Irán y Venezuela. Washington argumenta que una red de petroleros, denominada el ‘flota sombra’, evade las sanciones al transportar petróleo a China y los mercados asiáticos.
¿QUÉ DICE EL DERECHO INTERNACIONAL?
De acuerdo con el derecho internacional, los buques que enarbolan la bandera de un Estado quedan bajo la jurisdicción y protección de ese Estado.
Las autoridades estadounidenses sostienen que, cuando comenzó la persecución (hace aproximadamente una semana), el petrolero navegaba bajo una bandera falsa y no tenía registro válido, por lo que no podía beneficiarse de la protección rusa. Según Washington, esta situación convierte al buque en ‘neutro’ (de facto apátrida) y lo hace susceptible de ser inspeccionado bajo el derecho internacional.
Según los registros de la Organización Marítima Internacional, el petrolero, que operaba bajo la empresa turca Louis Marine Shipholding Enterprises cuando comenzó el seguimiento estadounidense, había sido previamente registrado en Panamá, Palau, Liberia y las Islas Marshall.
¿QUÉ SUCEDIÓ?
Un tribunal estadounidense emitió una orden para la incautación del Bella 1, alegando que transportaba petróleo sujeto a sanciones. Washington afirma que los ingresos de estas ventas de petróleo se utilizan para financiar a Hezbolá, los hutíes yemeníes y al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán.
El 31 de diciembre, la Guardia Costera de Estados Unidos suspendió la operación tras la aparición de una bandera rusa pintada toscamente en el casco del buque.
De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, las guardias costeras tienen la facultad de detener buques sin registro o sospechosos de fraude.
Al inicio de la persecución, Estados Unidos clasificó al Bella 1 como un buque que navegaba bajo una bandera falsa.
