El sistema judicial de Corea del Sur ha derribado un precedente legal histórico: el tatuaje ya no es considerado un acto médico. La resolución llega tras la anulación y devolución del caso de Kim Do-yun, un artista vinculado a Tattoo Union que había sido condenado en segunda instancia por ejercer la profesión sin poseer una licencia sanitaria.
El fin de la reserva médica sobre la piel
Hasta ahora, la justicia mantenía una postura rígida que reservaba el tatuaje exclusivamente para profesionales de la salud. Ese criterio ha caído. El tribunal ha remitido el proceso de Kim Do-yun con la intención clara de absolverlo, rompiendo así la interpretación legal que equiparaba la aguja del tatuador con un procedimiento médico.
El proceso judicial de Kim Do-yun
El conflicto legal se centró en la actividad de Kim Do-yun como integrante de la organización Tattoo Union. Durante el proceso, el artista enfrentó cargos por ejercer su oficio sin la calificación de médico. En la segunda instancia del juicio, el tribunal había sido tajante: dictaminó que el artista era culpable de realizar procedimientos médicos sin licencia.
Un fallo que revierte la condena
El nuevo fallo cambia el rumbo. Al desvincular la práctica del tatuaje del ámbito estrictamente médico, la justicia coreana revierte la tendencia anterior y abre la puerta a la absolución de quienes, como Kim Do-yun, operan fuera del sistema sanitario.
