¿Por qué hacer cola durante horas por unas simples patatas fritas o un sándwich? Un fenómeno global está transformando comidas cotidianas en experiencias virales, y la respuesta, según expertos, va más allá del sabor.
En Ámsterdam, la vista desde el apartamento de Thomas A P van Leeuwen es peculiar. Su calle, Keizersgracht, está bordeada de imponentes casas de canal del siglo XVII, pero lo que observa a diario es decididamente moderno: turistas haciendo fila para conseguir un cono de patatas fritas de FabelFriet por 5,50€ (4,80£) para presumir en TikTok o Instagram. FabelFriet, que abrió sus puertas en 2020, explotó en popularidad en TikTok en 2023, atrayendo constantemente a multitudes a su ubicación original en el barrio de De Negen Straatjes. Cerca, la tienda de sándwiches coreanos Chun también experimenta largas colas, al igual que Van Stapele Koekmakerij, famosa por sus galletas cuidadosamente empaquetadas.
Pero Ámsterdam no es un caso aislado. En el West Village de Nueva York, L’Industrie atrae a multitudes durante horas por una simple porción de pizza. En Londres, conseguir un bagel de carne salada en Beigel Bake es una prueba de paciencia y lealtad. El furor por I’m Donut? de Japón se ha extendido a nivel mundial, con una sucursal en Nueva York que genera constantes filas. Incluso Italia ha exportado su fama: All’antico Vinaio ha probado su éxito en el Reino Unido y Estados Unidos, con clientes esperando pacientemente por sus sándwiches de schiacciata (pan plano toscano) recién horneados.
En todo el mundo, los viajeros están dispuestos a esperar una hora o más por versiones de moda de alimentos básicos. Incluso Saturday Night Live se burló del fenómeno con una parodia. Sin embargo, los psicólogos sugieren que estas colas no se deben al alimento en sí, sino a cómo las redes sociales, el estatus y la cultura del rendimiento están remodelando los viajes modernos.
