La escalada del conflicto en Medio Oriente amenaza con eclipsar la reunión de esta semana entre la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente estadounidense, Donald Trump, donde se espera que ambos líderes profundicen la cooperación económica y la colaboración en la construcción naval.
La cumbre del jueves en la Casa Blanca coloca a Takaichi en una situación delicada, dividida entre el llamado de Trump a Tokio y a otros países para enviar buques de guerra para ayudar a reabrir el estrecho de Ormuz, y las limitaciones constitucionales de su país para participar en campañas militares en el extranjero.
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el mes pasado y las posteriores acciones de Teherán contra varios buques en esta vía marítima crucial, los analistas señalan que Trump podría aprovechar la reunión para presionarla a fortalecer su papel como aliada.
Trump declaró en una publicación en redes sociales que “espera que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países, afectados por esta restricción artificial, envíen buques a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza por parte de una nación que ha sido totalmente diezmada”.
“Trump querrá demostrar que Estados Unidos no está solo en Irán y que sus aliados están unidos”, afirmó Jeff Kingston, director de Estudios Asiáticos de la rama de Tokio de la Universidad de Temple.
“Pero estoy seguro de que a Takaichi le complacería que no sacara a colación el tema de que Japón realice un compromiso militar”, añadió.
