La tensión en el espacio aéreo entre China y Japón continúa escalando. Según informes recientes, las fuerzas aéreas japonesas se vieron obligadas a realizar 79 interceptaciones en el mes de diciembre, de las cuales 53 fueron dirigidas a aeronaves chinas.
Esta intensa actividad ha llevado a un aumento significativo en la carga de trabajo de los pilotos japoneses, quienes se encuentran en una situación de constante alerta. La situación ha sido descrita como una “carrera agotadora” para la aviación japonesa.
Además de las interceptaciones de aeronaves chinas, Japón también realizó 23 despegues de emergencia en respuesta a otras actividades aéreas, enfrentando lo que se describe como una “guerra de desgaste” en sus defensas aéreas del norte y del sur.
En un incidente reciente, un avión de combate F-15J japonés fue bloqueado por radar en dos ocasiones por un avión J-15B chino. Analistas militares sugieren que este evento pone de manifiesto una “brecha tecnológica” en las capacidades de los sistemas de combate entre las dos naciones. Medios de comunicación estadounidenses han analizado el incidente, señalando las diferencias en los sistemas de guerra de ambos países.
Este incidente con el F-15J, un avión de fabricación estadounidense, ha generado preocupación en Japón sobre las posibles desventajas tecnológicas frente a las crecientes capacidades de la aviación china.
