En medio de crecientes tensiones en torno al programa nuclear iraní y amenazas de una posible intervención militar estadounidense, delegaciones de Estados Unidos e Irán sostuvieron conversaciones indirectas en Omán, según informaron medios de comunicación. El enviado especial de EE. UU. para Oriente Medio, Steve Witkoff, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, encabezaron las delegaciones.
Este encuentro representa el primero desde junio pasado, cuando Estados Unidos e Israel llevaron a cabo ataques aéreos contra instalaciones nucleares iraníes. Las conversaciones se producen en un contexto de despliegue de fuerzas estadounidenses, incluyendo un portaaviones nuclear, frente a la costa iraní.
Reducir las tensiones regionales
El Secretario General de la ONU expresó su esperanza de que estas conversaciones “ayuden a reducir las tensiones regionales y a prevenir una crisis más amplia”, declaró Farhan Haq, portavoz adjunto de la ONU, en una nota a corresponsales. Asimismo, el Sr. Guterres agradeció a los países de la región su apoyo para facilitar las conversaciones y a Omán por su papel como anfitrión.
“El Secretario General siempre ha abogado por la desescalada y la resolución pacífica de las controversias, en consonancia con la Carta de las Naciones Unidas. Todas las preocupaciones pueden y deben abordarse mediante el diálogo pacífico”, concluyó la nota.
La Oficina de Derechos Humanos pide una investigación sobre la muerte de manifestantes
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU, OHCHR, instó el viernes a investigar las denuncias de asesinatos y otras violaciones cometidas durante las recientes protestas en Irán.
Las manifestaciones estallaron a finales de diciembre, cuando comerciantes de Teherán se manifestaron para expresar su frustración por el colapso de la moneda nacional, la inflación descontrolada y el empeoramiento de las condiciones de vida. Esto desencadenó protestas antigubernamentales que se extendieron por todo el país, resultando en una represión violenta y generalizada.
Las autoridades han publicado una lista con los nombres de más de 2.900 personas confirmadas como fallecidas, pero “otras fuentes sugieren que el número total es mucho mayor”, declaró Thameen Al-Kheetan, portavoz de la OHCHR, a periodistas en Ginebra. Añadió que un proceso completo de verificación sigue siendo “muy difícil” debido a factores como el cierre de las comunicaciones e internet.
“Debe haber investigaciones independientes, imparciales y transparentes sobre todas las denuncias de asesinatos y graves violaciones de los derechos humanos”, afirmó, al tiempo que solicitó la liberación inmediata e incondicional de todos aquellos que han sido detenidos arbitrariamente.
