Una investigación de la Universidad de Connecticut (UConn) ha revelado que la testosterona puede mejorar la distribución de la grasa en mujeres mayores. El estudio sugiere que la administración de testosterona podría ayudar a reducir la grasa abdominal y aumentar la grasa en otras áreas del cuerpo, lo que podría tener implicaciones positivas para la salud metabólica y cardiovascular en esta población.
Los hallazgos, publicados por UConn Today, indican que la testosterona influye en la forma en que el cuerpo almacena la grasa, y que esta influencia puede ser particularmente relevante a medida que las mujeres envejecen y experimentan cambios hormonales.
Jacob Earp, de UConn, participó en esta investigación.
