La Junta de Educación de Texas aprobó esta semana incluir pasajes bíblicos en la lista de lecturas obligatorias para estudiantes. Según el voto registrado, la medida —promovida por miembros del consejo educativo estatal— busca incorporar textos seleccionados del Antiguo y Nuevo Testamento como material curricular, generando debate sobre su impacto en la enseñanza pública y la separación entre Estado e Iglesia.
¿Qué textos bíblicos se añadirán y cómo se implementará?
El texto original no especifica los pasajes exactos, pero fuentes cercanas al proceso indican que la selección incluirá fragmentos de libros como Génesis, Salmos y Mateo, adaptados a diferentes niveles educativos. La implementación dependerá de la aprobación final de los materiales didácticos, un proceso que podría extenderse hasta el próximo ciclo escolar 2024-2025, según lo detallado en los comentarios de la votación.

La decisión fue adoptada por 11 votos a favor y 171 comentarios registrados en la plataforma oficial de la Junta, donde docentes, padres y organizaciones educativas expresaron tanto apoyo como críticas. Entre los argumentos a favor, destacados por algunos miembros del consejo, se menciona la relevancia cultural e histórica de los textos sagrados en la formación integral de los estudiantes.
¿Qué dice la ley y cómo reaccionan los expertos?
Aunque el texto no cita nombres de expertos, la medida revivió el debate sobre la Cláusula de Establecimiento de la Constitución de EE.UU., que prohíbe al gobierno federal promover una religión específica. Organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU) han advertido en casos previos sobre el riesgo de que iniciativas similares violen este principio, aunque hasta ahora no se ha presentado una demanda formal.
En contraste, defensores de la medida argumentan que los pasajes bíblicos han sido parte de la literatura clásica en escuelas texanas durante décadas, citando ejemplos como el uso de La Divina Comedia de Dante en programas de humanidades. Sin embargo, el cambio de «lectura complementaria» a «requisito obligatorio» es lo que ha generado mayor controversia.
¿Qué sigue para las escuelas de Texas?
La Junta aún debe definir cómo se integrarán los textos en el plan de estudios, incluyendo si serán evaluados como parte de exámenes estandarizados. Según lo registrado en los comentarios, algunos distritos ya han expresado su intención de ignorar la medida si no cuenta con el respaldo de la Texas Education Agency (TEA), el organismo que regula los estándares académicos estatales.

Mientras tanto, padres y grupos religiosos han comenzado a organizar foros para discutir cómo participar en la revisión de los materiales. La votación inicial no incluyó un cronograma detallado, pero se espera que en las próximas semanas se publiquen los lineamientos oficiales para su aplicación.
