Thames Water ha anunciado un fuerte aumento en sus beneficios semestrales, alcanzando las 386 millones de libras esterlinas, impulsado por un incremento cercano al 30% en las tarifas, a pesar de advertir sobre importantes incertidumbres financieras que podrían conducir a una rápida intervención gubernamental.
La mayor compañía de agua de Gran Bretaña informó este miércoles haber pasado a beneficios durante los seis meses hasta septiembre, tras registrar pérdidas de 230 millones de libras esterlinas en el mismo período de 2024.
Los ingresos aumentaron un 40%, llegando a casi 2.000 millones de libras esterlinas, después de que a la empresa se le permitiera subir las facturas de los clientes un 31% en abril.
No obstante, a pesar del aumento de los beneficios reportados, la compañía advirtió de la existencia de una “incertidumbre material que podría generar dudas significativas” sobre su viabilidad como empresa en funcionamiento.
Un colapso y la consiguiente intervención del gobierno bajo un régimen de administración especial (SAR) – una forma de nacionalización temporal – “podría ocurrir en un futuro muy próximo” si no logra alcanzar un acuerdo sobre los términos de una adquisición formal por parte de sus principales acreedores.
Thames Water se encuentra al borde del colapso desde hace más de un año, debido a una deuda neta de 17.000 millones de libras esterlinas, acumulada a lo largo de décadas desde su privatización.
El proveedor, que presta servicios a 16 millones de clientes en el sureste de Inglaterra, ha estado afectado por un bajo rendimiento ambiental, con fugas de aguas residuales que han provocado indignación pública y política, y generando costes significativos en forma de multas.
La compañía perdió 1.600 millones de libras esterlinas antes de impuestos en el año hasta marzo debido a una pérdida de crédito de 1.300 millones de libras esterlinas.
La empresa estuvo a punto de ser sometida a un control gubernamental temporal a principios de año, cuando se vio obligada a obtener aprobación judicial para un plan de financiación de emergencia de 3.000 millones de libras esterlinas que también redujo el valor de algunas de sus deudas a cero. Desde entonces, ha estado trabajando en un segundo acuerdo para reestructurar el resto de sus deudas y transferir la propiedad formal a sus acreedores.
Estos tenedores de bonos están liderados por un grupo de fondos de cobertura, incluidos los combativos fondos estadounidenses Elliott Investment Management y Silver Point Capital, así como por inversores más tradicionales como Abrdn e Insight Investment. Dentro de las propuestas presentadas al gobierno, los tenedores de bonos han solicitado 15 años de indulgencia en las multas ambientales por parte del gobierno para intentar recuperarse.
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Sin embargo, las conversaciones se han prolongado durante meses, y Thames Water ha sobrevivido gastando gradualmente los 3.000 millones de libras esterlinas del plan de financiación de emergencia.
El gobierno se ha mostrado hasta ahora reacio a conceder cualquier indulgencia regulatoria, lo que significa que los inversores no se comprometerán. No obstante, los ministros también están ansiosos por evitar tomar el control bajo un SAR.
