La comedia de Richard Brinsley Sheridan recibe una revitalización perfecta para la temporada festiva, gracias a su mezcla de espíritu anárquico, humor y el personaje inolvidable de Mrs. Malaprop, maestra en el juego de palabras.
La producción del 250 aniversario, dirigida por Tom Littler, traslada la acción de la obra del siglo XVIII a la Bath de los años 20, inyectándole una energía vibrante y propia de las *flappers*, con canciones ocasionales y un elenco que se luce en exuberantes bailes Charleston. Littler ya había adaptado su producción de She Stoops to Conquer a la época de entreguerras, y ahora incorpora elementos sutiles de P.G. Wodehouse, incluyendo una clara referencia a Jeeves y Wooster: el criado de Jack Absolute, Fag (interpretado por Pete Ashmore), pasa a llamarse Gieves.
Los enredos románticos de la obra cobran vida con Jack Absolute (Kit Young), quien se hace pasar por el humilde Sargento Beverley para conquistar a Lydia Languish (Zoe Brough), una joven que idealiza una vida de pobreza. Mientras tanto, “Faulty” Faulkland (James Sheldon) se muestra neurótico en sus vacilantes galanteos con Julia (Boadicea Ricketts). Patricia Hodge da vida a la imponente tía de Lydia, Mrs. Malaprop, con un dominio dudoso del vocabulario. La rebelión está servida, y la bravuconería masculina se satiriza, antes de que Sir Anthony Absolute (Robert Bathurst), el padre de Jack, restablezca el orden a la antigua usanza.
La obra es pura alegría y ligereza, con un elenco talentoso, y Young destaca especialmente por su físico y agilidad. Hay momentos teatrales metateatrales y algunas referencias contemporáneas que se cuelan en la ambientación de época (una de ellas al programa de televisión *Traitors*). La dirección de movimiento de Leah Harris está impecablemente coordinada con un decorado cambiante diseñado por Anett Black y Neil Irish.
Es una obra burbujeante, aunque no llega a ser champagne, careciendo del mordaz comentario social de Sheridan sobre el poder, la clase y la pobreza. El humor es juguetón, sin aristas, como si fuera solo un juego. Hodge, con un sombrero rosa y extravagante, interpreta a Mrs. Malaprop con comicidad y altivez, pero su versión del personaje carece de matices distintivos, y su fallido romance con Lucius O’Trigger (Colm Gormley) no logra transmitir la emoción necesaria. La obra es larga y, en ocasiones, se vuelve un poco lenta. Sin embargo, resulta fácil de disfrutar y es, en general, una propuesta elegante, divertida y perfecta para estas fiestas.
