Zamir Gotta, un hombre en búsqueda de paz interior, demostró su carisma desde el primer momento. Al llegar al terrazo de un hotel en la Avenida da Liberdade, en Lisboa, para la entrevista programada, el artista ruso posaba para el fotógrafo con evidente soltura, pero interrumpió la sesión para saludar al equipo con un apretón de manos y una propuesta inesperada: “Antes de nada, respiremos juntos”, invitó.
O contributo do PÚBLICO para a vida democrática e cívica do país reside na força da relação que estabelece com os seus leitores.Para continuar a ler este artigo assine o PÚBLICO.Ligue – nos através do 808 200 095 ou envie-nos um email para assinaturas.online@publico.pt.
