Japón y China mantienen una disputa territorial por las islas Okinotorishima, formaciones volcánicas deshabitadas en el Pacífico. Según la Australian Broadcasting Corporation (ABC), el conflicto radica en si estas rocas califican como «islas» bajo el derecho internacional, lo que otorgaría a Japón una Zona Económica Exclusiva (ZEE) de aproximadamente 400,000 kilómetros cuadrados.
¿Por qué Japón y China se disputan Okinotorishima?
La clasificación legal de las formaciones determina quién controla los recursos marítimos circundantes. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) distingue entre islas y rocas. Según la ABC, las islas permiten reclamar una ZEE de 200 millas náuticas, mientras que las rocas que no pueden sostener habitabilidad humana ni vida económica propia no generan dicho derecho. Japón sostiene que son islas; China afirma que son simples rocas.
¿Qué recursos hay en juego en el Pacífico?
El control de Okinotorishima implica el acceso a vastas áreas de pesca y minerales submarinos. De acuerdo con el reporte de la ABC, el lecho marino en la zona contiene depósitos de cobalto y manganeso. Estos minerales son críticos para la fabricación de tecnología moderna, lo que eleva la importancia estratégica del territorio más allá de la soberanía geográfica.

¿Cómo intenta Japón asegurar su reclamo?
El gobierno japonés ha invertido en infraestructura para evitar que el mar consuma las formaciones. La ABC informa que Japón instaló estructuras de concreto y una plataforma sobre las rocas para protegerlas de la erosión. Estas obras buscan mantener la visibilidad y estabilidad de los arrecifes sobre el nivel del mar para respaldar su posición legal ante la comunidad internacional.
