Astronauta francés, reconocido a nivel mundial, Thomas Pesquet personifica la exploración, la ciencia y el superación personal. Sin embargo, tras sus misiones espaciales y las imágenes de la Tierra vistas desde la órbita, se esconde una historia profundamente arraigada en Normandía. Nacido en Rouen el 27 de febrero de 1978, creció alejado de los focos, en una vida cotidiana sencilla y organizada. Un apego al territorio que aún hoy defiende con sinceridad.
Thomas Pesquet: una infancia clave en Normandía
Fue en Auffay, actualmente integrada en la comuna de Val-de-Scie, donde Thomas Pesquet pasó los primeros dieciséis años de su vida. Allí asistió a la escuela y al colegio, impregnándose de un ambiente tranquilo, propicio para la curiosidad y la observación. Su casa de la infancia, situada en la rue Gambetta, se encuentra muy cerca de la estación de tren y del jardín público. Un perímetro reducido, familiar, que conoce en cada detalle.
Este íntimo vínculo con el lugar nunca se ha desvanecido. Durante la inauguración del jardín público que lleva su nombre en noviembre de 2019, el astronauta recordó la importancia de este arraigo. En ese momento, evocó la necesidad de comprender sus raíces para apreciar mejor el mundo y enfrentarse a él. Para él, Auffay sigue siendo un punto de referencia, un asidero estable frente a una vida orientada hacia lo desconocido.
Thomas Pesquet en el liceo Corneille: un alumno singular
Tras Auffay, Thomas Pesquet continuó su educación en Dieppe y posteriormente en Rouen, donde ingresó en el liceo Corneille entre 1996 y 1998. Sus antiguos profesores conservan el recuerdo de un alumno diferente. Sereno, reflexivo, cómodo en todas las disciplinas, destacaba tanto por sus capacidades como por su actitud. Una forma de madurez tranquila, poco común a esa edad.
Olivier Decultot, uno de sus profesores de ciencias, también destaca su gran humildad. Nunca ostentoso, Thomas Pesquet avanzaba con constancia. Su ejemplo continúa inspirando a los alumnos de hoy en día, mostrándoles que, con perseverancia y pasión, todo es posible, incluso los sueños más ambiciosos.
De Normandía al espacio, un vínculo inquebrantable
La región normanda ha seguido de cerca la trayectoria de su astronauta. En Auffay, el jardín público lleva su nombre; en Rives-en-Seine, un gimnasio también le rinde homenaje. En el liceo Corneille, un nuevo edificio dedicado a las ciencias está en reconstrucción y podría, con su consentimiento, ser bautizado como Thomas-Pesquet. Un reconocimiento sobrio, pero profundamente simbólico.
A pesar de una notoriedad que supera ampliamente las fronteras francesas, Thomas Pesquet nunca ha roto el vínculo con su región natal. Desde la Estación Espacial Internacional, continúa fotografiando Normandía, como un guiño a sus orígenes. Del espacio a la rue Gambetta, el camino recorrido es inmenso. Sin embargo, su apego a sus raíces ha permanecido intacto.
