Tianjin se convirtió este 26 de mayo en el escenario de un contraste fascinante donde la tradición y la innovación tecnológica compartieron el protagonismo. En la icónica plaza de la calle de la Cultura Antigua, dos leones cobraron vida en una danza tradicional llena de energía, cautivando a los espectadores con sus movimientos ágiles y precisos.
Mientras tanto, en el centro de exposiciones de Lenovo, el futuro se hacía presente de una forma muy distinta: un perro robot de seis patas demostraba su avanzada capacidad para esquivar obstáculos con total fluidez. Esta dualidad tecnológica y cultural no pasó desapercibida, ya que 22 periodistas extranjeros se dieron cita en la ciudad para capturar, a través de sus lentes, la esencia de un lugar que logra integrar perfectamente sus raíces ancestrales con los avances más vanguardistas de la modernidad.
