El Papa León XIV llegó a Guinea Ecuatorial el 21 de abril de 2026, en lo que constituye la cuarta y última etapa de su visita apostólica a cuatro países africanos. El avión papal aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Malabo a las 11:31 a.m., hora local. Fue recibido por el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, tras lo cual ambos escucharon los himnos nacionales interpretados por una banda de música y se presentaron mutuamente sus respectivas delegaciones.
Durante su estancia, el Papa visitó el Palacio Presidencial para una audiencia de cortesía con el jefe de Estado y se dirigió a funcionarios gubernamentales, representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático. Por la tarde, se reunió con representantes del mundo académico y cultural en el campus de la Universidad Nacional que lleva su nombre, donde ofreció un discurso. Posteriormente, visitó al personal médico y a los pacientes del Hospital Psiquiátrico de Oli, tras lo cual sostuvo un encuentro privado con los obispos de Guinea Ecuatorial.
El 22 de abril, el Papa se trasladará primero a Mongomo, en la frontera oriental, donde presidirá una misa en la Catedral de la Inmaculada Concepción. Luego visitará la Escuela Tecnológica Papa Francisco antes de volar a Bata. En esa ciudad portuaria, recorrerá una prisión, se detendrá en silencio ante el monumento a las víctimas de la explosión del cuartel militar del 7 de marzo de 2021 —que dejó 20 muertos y alrededor de 500 heridos— y se reunirá con jóvenes y familias en el estadio de Bata para dirigirles unas palabras. Al final del día, regresará a Malabo en un tercer vuelo.
El 23 de abril, última jornada de su visita, el Papa presidirá una misa en el estadio de Malabo antes de emprender su regreso a Roma.
Durante el vuelo desde Angola a Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV recordó al Papa Francisco, fallecido un año antes, el 21 de abril de 2025, a los 88 años de edad, tras un derrame cerebral. Definió la vida y el pontificado de su predecesor como «un gran don» para la Iglesia y el mundo, destacando su empeño en promover «el verdadero respeto hacia todos los hombres y mujeres» y fomentar «un espíritu de fraternidad» donde «todos se sientan hermanos y hermanas».
En su intervención en Angola, el Papa había advertido previamente contra los modelos de explotación extractiva que generan conflictos y violencia, describiéndolos como fuente de «desastre». Asimismo, expresó su preocupación por los riesgos de la inteligencia artificial, señalando que podría agravar tensiones existentes y contribuir al aumento de la violencia si no se rige por principios éticos sólidos.
El Papa también subrayó que la verdadera victoria no reside en el triunfo militar, sino en el amor, reafirmando que «lo que debe vencer es el amor, y no la guerra».
