El Ministerio de Territorio, Infraestructura y Transporte de Corea del Sur ha detectado 746 casos sospechosos de transacciones inmobiliarias ilegales en las regiones de Seúl y Gyeonggi, según informes de medios locales.
Entre los casos identificados, se encuentran situaciones en las que hijos adquieren propiedades de sus padres por un precio significativamente inferior al valor de mercado, como por ejemplo una vivienda tasada en 500 millones de wones surcoreanos, para luego establecer un contrato de arrendamiento (jeonse) por un monto mucho más elevado, alcanzando hasta 1.700 millones de wones.
Estas operaciones, que involucran a familiares directos y que presentan una marcada diferencia entre el precio de compra y el valor del alquiler establecido, han sido señaladas como potencialmente fraudulentas por las autoridades, que las consideran intentos de evadir impuestos o realizar ganancias indebidas mediante manipulación del mercado inmobiliario.
Además, se han registrado otras transacciones bajo sospecha, como la compra de un apartamento por un valor de 117.000 millones de wones mientras se solicitaba simultáneamente un préstamo de 67.000 millones de wones a una empresa vinculada, lo que ha generado alertas sobre posibles operaciones ficticias o falta de transparencia financiera.
El ministerio ha anunciado una respuesta estricta y sin tolerancia frente a estas prácticas, indicando que se aplicarán las medidas legales correspondientes para garantizar la integridad del sector inmobiliario y proteger a los ciudadanos de posibles abusos.
