El rover Curiosity de la NASA ha encontrado lo que podría ser la primera evidencia directa de que Marte tuvo una atmósfera mucho más densa en el pasado, gracias a la detección de marcas de ondulaciones en rocas que indican la presencia de una antigua tormenta de arena intensa hace aproximadamente 3.500 millones de años.
Estas marcas, descritas como «ondulaciones arrugadas» o «crinkly ripple marks», se observaron en losas de roca en la región de Jawbone Canyon dentro del Cráter Gale. Según un equipo de investigadores liderado por el Imperial College London, estas estructuras sedimentarias son raras en la Tierra y se forman únicamente por vientos sostenidos que arrastran arena durante períodos cortos, desde minutos hasta horas, lo que las distingue de otros registros geológicos que reflejan cambios estacionales o de miles de años.
El descubrimiento, publicado en la revista revisada por pares Geology el 27 de marzo de 2026, sugiere que las condiciones atmosféricas en Marte eran significativamente diferentes en el pasado distante. Actualmente, la atmósfera marciana es unas 200 veces más delgada que la de la Tierra, pero la presencia de estas ondulaciones implica que, en algún momento, el planeta tuvo una atmósfera lo suficientemente densa como para soportar tormentas de arena poderosas.
Los investigadores señalan que este hallazgo constituye la primera evidencia directa de que Marte no siempre tuvo una atmósfera tan delgada como la actual, respaldando teorías sobre un clima más cálido y denso en los primeros mil millones de años de su historia.
