Bangui, 20 de enero de 2026 – El consejo constitucional validó el lunes 19 de enero el controvertido proceso electoral que asegura la continuidad en el poder del presidente Faustin-Archange Touadéra. Sin embargo, la celebración de su tercer mandato se transformó en una demostración de la creciente impopularidad del mandatario, con una plaza Marabéna prácticamente vacía y un presidente visiblemente humillado.
La decisión, aunque previsible, tomó por sorpresa a muchos observadores. Los partidarios del régimen habían planeado una gran caravana en las calles de la capital, prometiendo una multitudinaria muestra de apoyo a cambio de pagos que oscilaban entre mil y dos mil francos por participante. Sin embargo, el dinero no fue suficiente para movilizar a la población.
En la plaza Marabéna, ubicada en el quinto distrito de Bangui, Touadéra se encontró con un desierto de gente. Apenas se contaban unas pocas decenas de presentes, en un espacio que parecía inmenso en comparación con el estadio de 20.000 plazas. El presidente llegó a la hora acordada, presumiblemente esperando una cálida bienvenida, pero se encontró con un silencio incómodo y una ausencia total de entusiasmo.
Touadéra permaneció en el lugar solo unos minutos, pronunciando un breve y apresurado discurso ante la escasa audiencia antes de regresar a su vehículo. Incluso él pareció comprender que era mejor no prolongar la situación. La jornada se convirtió en un claro reflejo del rechazo popular hacia su gobierno.
Los pocos asistentes se dirigieron a puestos de comida y bebida cercanos, donde fueron agasajados a expensas del régimen, antes de intentar organizar una caravana improvisada. Sin embargo, la situación era tan ridícula que no logró ocultar la falta de apoyo genuino.
Este día quedará marcado como un fracaso monumental. Un presidente que afirma haber obtenido más del 70% de los votos debería haber provocado una movilización espontánea en las calles. En cambio, ni siquiera el dinero fue capaz de atraer a la población. Los observadores estiman que el apoyo real a Touadéra no supera el 15%, mientras que el resto se atribuye a la manipulación, el fraude electoral y la falsificación de resultados.
Sin embargo, Touadéra parece vivir en una burbuja, rodeado de un círculo cercano que le ofrece información sesgada y le asegura una popularidad inexistente. La modificación constitucional de agosto de 2023, que eliminó los límites de mandato, sigue siendo un punto de conflicto para muchos centrafricanos, permitiendo a Touadéra permanecer en el poder hasta al menos 2032.
La comunidad internacional observa la situación con indiferencia, con las Naciones Unidas y la Unión Africana aparentemente dispuestas a tolerar esta deriva autoritaria, ya sea por falta de interés o por la protección de sus propios intereses.
El régimen se mantiene en el poder únicamente gracias a la fuerza, la coerción, las milicias y el apoyo de potencias extranjeras. La jornada del 19 de enero demostró de manera contundente que no cuenta con ningún respaldo popular significativo.
Los ciudadanos centrafricanos se muestran incrédulos ante la organización de un evento tan patético. Consideran que la discreción habría sido una opción más sensata que exponer su debilidad de esta manera. El régimen pretendía demostrar su fuerza, pero terminó revelando su total aislamiento.
Touadéra se prepara ahora para siete años más en el poder, ignorando el rechazo que ha presenciado de primera mano. Su círculo cercano continuará alimentándole con mentiras, mientras que él seguirá fingiendo creerlas. Mientras tanto, la República Centroafricana se hunde en una crisis sin visos de solución.
Por Alain Nzilo
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