La quinta entrega de la franquicia de Disney-Pixar, “Toy Story 5”, aborda el impacto de la tecnología en el desarrollo infantil, presentando a una tableta llamada Lily, interpretada por Greta Lee, como el antagonista principal. Según la crítica, aunque el filme intenta enviar un mensaje sobre la importancia del juego no estructurado, la producción evita condenar el uso de dispositivos digitales para no alienar a su audiencia ni afectar los intereses comerciales de Disney.
La trama de “Toy Story 5” y el papel de la tecnología
En esta secuela, los juguetes de Bonnie, liderados por Jessie (con la voz de Joan Cusack), enfrentan un nuevo desafío: la falta de interés de los niños del vecindario por el juego tradicional. Según la trama, Jessie descubre que los menores pasan su tiempo frente a pantallas. Con el objetivo de ayudar a Bonnie a socializar, sus padres adquieren una tableta llamada Lily. Una vez activada, Lily se convierte en una figura que presiona a Bonnie para que se adapte a las dinámicas digitales, dejando a los juguetes tradicionales en el garaje.
(Pixar) Bullseye, Jessie and Lilypad in “Toy Story 5”
¿Por qué la película evita una postura firme sobre las pantallas?
A pesar de que la película ilustra los riesgos del tiempo excesivo frente a las pantallas —citando repercusiones en el desarrollo cognitivo, falta de sueño y problemas de competencia social en niños menores de 10 años—, el filme suaviza su mensaje. Según el análisis de Salon, esta reticencia responde a la posición de Disney como una megacorporación con intereses directos en el entretenimiento basado en dispositivos. El estudio opta por un punto medio, evitando una crítica directa que podría perjudicar su propia producción de aplicaciones digitales, como Disney Magic Kingdom o Disney Emoji Blitz.
(Pixar) Blaze in “Toy Story 5”
El contraste con entregas anteriores de la saga
La franquicia, que inició en 1995 con el conflicto entre Woody (Tom Hanks) y Buzz Lightyear (Tim Allen), ha evolucionado notablemente. Mientras que la primera película exploraba la transición de lo antiguo a lo nuevo, “Toy Story 4”, estrenada en 2019, se mantuvo enfocada exclusivamente en los juguetes sin mostrar dispositivos electrónicos. En comparación, “Toy Story 5” intenta integrar el mundo digital, pero según los críticos, falla al no capitalizar el potencial dramático de la influencia de las pantallas en la crueldad entre pares durante la niñez.
(Pixar) Woody and Buzz Lightyear in “Toy Story 5”
Limitaciones narrativas y el enfoque comercial
La oportunidad de mostrar el impacto negativo de la tecnología se pierde, según el reporte, cuando la trama principal ignora momentos clave de aislamiento de Bonnie en favor de una narrativa más convencional. La decisión de no convertir a Lily en una villana definitiva, sino en un personaje que busca redención, se interpreta como una estrategia para evitar críticas hacia los padres que regulan el uso de tecnología. Al final, el filme funciona más como una sugerencia que como una advertencia, dejando de lado la urgencia que la salud mental infantil requiere en la era actual.
