Cuatro asociaciones de defensa de los trabajadores de las plataformas de reparto a domicilio han presentado una denuncia contra Uber Eats y Deliveroo por presunta trata de seres humanos, según informa Le Monde.fr. La acción legal, presentada el 22 de abril, busca denunciar un supuesto sistema de explotación generalizada que afecta a los repartidores.
Según el artículo de L’Opinion, el trabajo de los repartidores en bicicleta se caracteriza por una presión constante para maximizar el número de entregas, lo que algunos describen como el precio de un supuesto «derecho a la paresía» impuesto por las plataformas.
Le Parisien informa que la denuncia presentada en Francia califica la situación como «esclavitud moderna«, argumentando que las condiciones laborales impuestas por las aplicaciones de entrega recuerdan formas contemporáneas de explotación.
La eurodiputada Leïla Chaibi de LFI, citada por L’Humanité, sostiene que ante las plataformas de reparto, la presunción de relación laboral debe ser considerada una necesidad para proteger los derechos de los trabajadores frente a la precariedad.
Sud Ouest, en su editorial, denuncia que la situación de los repartidores de comida refleja una «explotación en rueda libre«, donde las empresas evitan responsabilidades laborales mediante modelos de negocio basados en la subcontratación y la flexibilidad extrema.
