Un nuevo estudio publicado en la revista American Journal of Transplantation ofrece una perspectiva prometedora para mejorar la calidad de vida de las personas que han recibido un trasplante renal. La investigación sugiere que podría ser posible reemplazar la rutina diaria de tomar múltiples pastillas por un tratamiento administrado una sola vez al mes.
Investigadores de la University of California San Francisco (UCSF) han estado explorando un nuevo enfoque terapéutico que consiste en infusiones mensuales de dos proteínas, belatacept y dazodalibep. Estas proteínas están diseñadas para bloquear el ataque del sistema inmunitario al órgano trasplantado, pero a diferencia de los inmunosupresores tradicionales, actúan de manera más selectiva, minimizando el impacto en otras funciones del cuerpo.
Actualmente, los pacientes trasplantados de riñón deben tomar inmunosupresores orales de por vida para prevenir el rechazo del órgano. Si bien estos medicamentos son esenciales para el éxito del trasplante, su uso prolongado puede conllevar efectos secundarios significativos, como pérdida de eficacia con el tiempo, problemas renales, diabetes, hipertensión, aumento del colesterol, fatiga, debilidad muscular, caída del cabello, insomnio y disfunción sexual. Estos efectos adversos pueden afectar la adherencia al tratamiento y, en última instancia, la calidad de vida del paciente.
“Esperamos una mejor adherencia al tratamiento con este nuevo régimen, ya que elimina la necesidad de tomar múltiples medicamentos a diario”, explica Flavio Vincenti, profesor de Medicina y Cirugía en la División de Nefrología de UCSF y primer autor del estudio. “Para el paciente, reducir la carga diaria de medicación puede significar un alivio considerable y una mejora notable en su día a día.”
Resultados alentadores
El estudio, un ensayo piloto de fase 2, involucró a 23 personas con trasplante renal. Inicialmente, todos los participantes recibieron inmunosupresión estándar, la cual se suspendió al cabo de 28 días para iniciar el nuevo régimen de infusiones durante un período total de 48 semanas.
Los resultados revelaron que la función renal mejoró en todos los pacientes que completaron el estudio, incluso en aquellos que experimentaron episodios de rechazo. Un hallazgo particularmente importante es que ningún participante desarrolló rechazo mediado por anticuerpos, una de las principales causas de fallo del trasplante a largo plazo.
En las primeras etapas del ensayo, dos de los tres primeros pacientes experimentaron rechazo del injerto, pero estos episodios fueron tratados con éxito y revertidos. A partir de esta experiencia, los investigadores ajustaron la dosis y la frecuencia de las infusiones. Finalmente, 13 pacientes completaron el estudio, mientras que siete se retiraron debido a rechazo renal agudo, efectos secundarios o por razones no especificadas.
Menos toxicidad y una mejor calidad de vida
Además de su eficacia inmunológica, los investigadores destacan el potencial de este nuevo régimen para reducir la toxicidad asociada a los inmunosupresores convencionales. Estos fármacos, aunque efectivos, pueden provocar diversas comorbilidades que comprometen la salud a largo plazo de los pacientes trasplantados.
Según los expertos, este nuevo enfoque permitiría reservar los inmunosupresores clásicos para aquellos pacientes con mayor riesgo, mientras que otros podrían beneficiarse de una estrategia menos agresiva y mejor tolerada. Esto se traduciría en menos efectos secundarios y una mayor capacidad para mantener el tratamiento de forma constante.
Próximos pasos en la investigación
A pesar de los resultados prometedores, los autores enfatizan la necesidad de ser cautelosos. La siguiente fase del estudio deberá confirmar si estos hallazgos se pueden replicar en grupos más amplios y diversos de pacientes, así como evaluar la seguridad y eficacia del régimen a largo plazo.
“Esperamos que la mayoría de los pacientes puedan evitar los efectos tóxicos de los inmunosupresores, reservándolos para aquellos que realmente los necesitan”, concluye Vincenti. “Si estos resultados se confirman, este tratamiento mensual podría representar un cambio significativo en el manejo del trasplante renal, con un impacto directo en la calidad de vida de miles de personas.”
