La falta de comunicación con el médico contribuye al subdiagnóstico del insomnio y la apnea del sueño
La calidad del descanso es un factor crítico para la salud, sin embargo, el 45% de las personas nunca discute la calidad de su sueño con su médico. Esta falta de comunicación provoca que trastornos como el insomnio y la apnea del sueño permanezcan sin diagnosticar.
Existe una vinculación significativa entre ambas condiciones. Cuando el insomnio y la apnea del sueño coexisten, los especialistas denominan a este estado como insomnio y apnea del sueño comórbidos (COMISA).
De acuerdo con una revisión de 2019, cualquier individuo que padezca uno de estos trastornos tiene entre un 30% y un 50% de probabilidades de presentar el otro. Asimismo, una revisión de 2021 indica que los síntomas del insomnio son entre un 40% y un 60% más frecuentes en personas con apnea del sueño en comparación con la población general.
En cuanto a su prevalencia, el insomnio crónico afecta aproximadamente a 1 de cada 3 personas. Por su parte, la apnea del sueño afecta al 25-30% de los hombres y al 9-17% de las mujeres.
Los científicos sugieren que esta relación puede deberse a diversos factores. La apnea del sueño puede causar perturbaciones significativas en el descanso y generar preocupación por no dormir lo suficiente. Por otro lado, el insomnio puede agravar los síntomas de la apnea al reducir la saturación de oxígeno o incrementar la frecuencia de los eventos apneicos.
Específicamente, la privación del sueño derivada del insomnio puede reducir el tono muscular de las vías respiratorias superiores y la saturación de oxígeno. Si el insomnio provoca noches consecutivas de sueño deficiente, esto puede predisponer a la persona a sufrir más eventos de apnea obstructiva del sueño. Además, si el insomnio induce un sueño ligero, el paciente puede despertar con mayor facilidad al dejar de respirar si también padece apnea.
