Trece personas murieron y más de trescientas resultaron heridas el 10 de octubre de 2026 tras el impacto de un misil de los hutíes de Yemen en la terminal 3 del aeropuerto Rey Jalid de Riad. El ataque desató una crisis de seguridad regional que llevó a Arabia Saudí a prometer una respuesta firme.
Las sirenas de las ambulancias que se precipitaron hacia el aeropuerto Rey Jalid rompieron la tranquilidad de la capital saudí el pasado 10 de octubre.
La Autoridad General de Aviación Civil de Arabia Saudí confirmó que el número total de heridos en el ataque del sábado ascendió a 309, varios de ellos en estado crítico.

Las operaciones hutíes contra la infraestructura aeroportuaria y energética
El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, compareció en un comunicado difundido por la televisión Al Masirah para adjudicarse la autoría de la ofensiva. Sarea explicó que las fuerzas insurgentes llevaron a cabo cuatro operaciones a gran escala en veinticuatro horas utilizando misiles balísticos, misiles de crucero y drones contra territorio saudí, en respuesta a los bombardeos sufridos en Yemen.
Las acciones de los insurgentes afectaron tanto a la aviación civil como al sector petrolero. La primera operación consistió en un ataque en tres fases contra el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad, que obligó a suspender por completo el tráfico aéreo. Simultáneamente, los proyectiles impactaron en la instalación de gas de Shugadam y en la refinería de petróleo de Tanajib, ambas pertenecientes a la petrolera estatal Aramco en la Provincia Oriental, provocando grandes incendios. La cuarta operación iba dirigida contra el Aeropuerto Internacional Rey Fahd en Dammam, donde también se interrumpió el tráfico comercial.
La respuesta oficial y el impacto en la economía saudí
El ministro de Energía de Arabia Saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, reconoció públicamente que la infraestructura y la resiliencia del país han sido probadas por estos acontecimientos. Durante una conferencia en Riad, el titular de la cartera energética advirtió que la seguridad energética no puede darse por sentada y subrayó la gravedad de la situación actual.
El príncipe Abdulaziz bin Salman señaló que «para Arabia Saudí, estas circunstancias han puesto a prueba nuestra infraestructura, nuestras instituciones, a nuestro pueblo y nuestra resiliencia.
El ministro añadió que los acontecimientos de las últimas semanas son graves
y que la contestación institucional debe estar a la misma altura. Estos ataques coinciden con el inicio de la temporada de convenciones y entretenimiento en el reino, un periodo que incluye la celebración de la Iniciativa de Inversión Futura, un foro financiero que atrae habitualmente a los principales directivos de Wall Street y líderes mundiales a la capital saudí.
La vulnerabilidad de los sistemas defensivos y la advertencia internacional
Especialistas en seguridad internacional señalaron las limitaciones geográficas que enfrenta la monarquía del Golfo frente a tácticas asimétricas. Thomas Juneau, analista de seguridad de la Universidad de Ottawa, explicó que aunque los sistemas defensivos logran interceptar algunos proyectiles, las dimensiones de Arabia Saudí dificultan una cobertura absoluta y permanente, en un conflicto donde los hutíes buscan replicar sobre el reino el bloqueo que padecen los aeropuertos yemeníes.
Ante la escalada de la violencia, la Organización de las Naciones Unidas y varios gobiernos occidentales expresaron su condena. El secretario general de la ONU, António Guterres, se declaró profundamente consternado por los ataques contra civiles e infraestructuras civiles, recordando que violan el derecho internacional. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, indicó que estaba estudiando bombardear a los rebeldes yemeníes, mientras que la embajada británica y las autoridades de aviación de Estados Unidos recomendaron a sus ciudadanos evitar los desplazamientos hacia los aeropuertos del reino, con la excepción de las ciudades santas de La Meca y Medina.
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