La respuesta de anoche del Pallacanestro Trieste ha sido calificada como evasiva y poco convincente. La declaración, que fue difícil de encontrar en su sitio web oficial, se describe como una “supercazzola” digna del conde Mascetti, en lugar de una respuesta seria a los informes de la prensa nacional.
El club cuestiona el uso de términos como “información no confirmada”, argumentando que deberían ser ellos quienes confirmen o desmientan los detalles publicados en Repubblica. Califican las especulaciones como “incompletas y fragmentarias”, lo que algunos interpretan como una admisión implícita de que los rumores que circulan en el mundo del baloncesto italiano tienen algo de verdad, aunque no sean del todo precisos.
La nota concluye con una petición de respeto para el club, pero se señala que este respeto dependerá de cómo se desarrolle la situación, especialmente si el propietario, Matiasic, decide trasladar la sede a Roma. En ese caso, Trieste podría perder gran parte del apoyo y la consideración que ha recibido hasta ahora. Los aficionados, de los cuales 4.700 son abonados, podrían merecer una mayor transparencia por parte de la directiva.
También se menciona la falta de apoyo de la ciudad a sus equipos deportivos, citando la situación similar que atraviesa la Triestina como ejemplo. La discusión se centra en el respeto hacia una afición que ha recibido a Matiasic y a sus predecesores con los brazos abiertos, y que ahora se siente traicionada.
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