Un juego de sabores y texturas es lo que propone una prestigiosa casa gastronómica, conocida por sus experiencias únicas, incluyendo una oda previa al caviar y con un menú de primavera y productos locales en el horizonte. El protagonista de esta propuesta es un hongo muy apreciado, y además bajo en calorías, que se trabaja de múltiples maneras buscando la delicadeza en cada bocado.
Lo encontramos en un exquisito caldo con foie gras, rallado en una deliciosa tartaleta de patatas, o en una vinagreta que realza el sabor de las vieiras, demostrando su versatilidad para maridar tanto con productos del mar como de la tierra.
La joya de la corona, según quienes han tenido la suerte de probarlo, es el abadejo adornado con escamas que imitan trufas, un verdadero engaño visual. Aunque la combinación audaz con coles de Bruselas y ternera también merece una mención especial. Para culminar la experiencia, la propuesta de chocolate y trufa, ya consagrada, deleita a los paladares más exigentes.
Esta pausa gastronómica, aunque no al alcance de todos los bolsillos, es verdaderamente excepcional. Especialmente si se disfruta al mediodía, cuando los intensos aromas de este ingrediente raro pueden perdurar durante todo el día. Desde los entrantes más cuidados hasta los postres más golosos, el lujo discreto tiene un precio de 250 euros por persona.
