La política del gobierno de Donald Trump en el Caribe presenta una dualidad marcada. Por un lado, se desarrollan negociaciones secretas con Cuba, apuntando a una posible “adquisición amistosa” de la isla. Por otro, se intensifican las operaciones militares, resultando en un creciente número de víctimas a ambos lados del estrecho de Florida.
Avances en la diplomacia con Cuba: Esta semana, Trump insinuó la existencia de conversaciones de alto nivel entre Washington y La Habana, gestionadas por el senador Marco Rubio. El objetivo principal sería capitalizar la crisis económica que atraviesa el régimen cubano tras la inestabilidad política en Venezuela, su principal aliado.
- El plan contempla aprovechar el debilitamiento económico del gobierno cubano.
- Sin embargo, en paralelo a estas negociaciones, los guardacostas cubanos hundieron una embarcación con matrícula de Florida el 25 de febrero, causando la muerte de cuatro personas y dejando a seis heridos bajo custodia de las autoridades cubanas.
La campaña militar en el Caribe: Desde septiembre, Washington ha estado llevando a cabo una campaña encubierta de bombardeos contra embarcaciones, supuestamente involucradas en el narcotráfico. Hasta la fecha, se han registrado más de 150 fallecidos en 41 ataques.
- Jonathan Obando, un pescador colombiano y único superviviente conocido de estos ataques, declaró que se encontraba a bordo de una lancha de pesca cuando fue alcanzado por las bombas.
- Su liberación se debió a que los bombardeos destruyeron la evidencia que podría haber sido utilizada en su contra.
Una estrategia paradójica: La administración Trump ejecuta arrestos extrajudiciales contra presuntos narcotraficantes, pero aquellos que logran sobrevivir quedan en libertad. Un funcionario de la DEA explicó que esta táctica busca evitar costosos y prolongados procesos judiciales.
©Foto: Santiago Mesa
Para más información, consulte aquí.
