JPMorgan Chase se enfrenta a una demanda presentada por Donald Trump, quien alega que el banco cerró sus cuentas por motivos políticos. La demanda, anticipada por el propio Trump el fin de semana pasado, representa el último capítulo en las tensiones entre el expresidente y Jamie Dimon, CEO de JPMorgan durante las últimas dos décadas.
Según el documento legal, presentado en Florida – estado que prohíbe la discriminación política por parte de las entidades bancarias – la decisión de JPMorgan fue un “indicador clave de una práctica sistémica y subversiva de la industria que busca coaccionar al público para que cambie y realinee sus puntos de vista políticos”.
Trump acusa al banco de difamación comercial, alegando que incluyó su nombre, el de sus empresas y el de su familia en una “lista negra” compartida con otras instituciones financieras para identificar a personas con un historial de “conducta indebida”. Se afirma que esta medida fue aprobada por Dimon.
JPMorgan Chase, en un comunicado, lamentó la necesidad de cerrar las cuentas, pero justificó la decisión argumentando que se debió a “normas y expectativas regulatorias”. El banco también declaró que ha instado tanto a la administración actual como a las anteriores a modificar las regulaciones que lo colocan en esta situación, y que apoya los esfuerzos para evitar la “instrumentalización del sector bancario”.
El cierre de cuentas, conocido como “debanking”, se ha convertido en una prioridad para Trump, quien ha criticado públicamente a JPMorgan y a otros bancos por esta práctica y ha ordenado una revisión de sus actividades.
En las últimas semanas, Dimon también se pronunció en contra de la propuesta de la administración de limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito, así como de su política migratoria y su postura frente a la Reserva Federal.
Reguladores informaron el mes pasado que nueve de los bancos más grandes del país habían realizado “distinciones inapropiadas” entre sus clientes, restringiendo el acceso a sectores como el petróleo y el gas, las prisiones privadas y la industria del entretenimiento para adultos.
JPMorgan Chase añadió en su declaración que cierra cuentas cuando estas crean un riesgo legal o regulatorio para la compañía.
El incidente se produce después de que varias empresas se distanciaran del expresidente Trump tras el asalto al Capitolio.
