Washington – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la presión sobre la OTAN y China para que colaboren en la seguridad del Estrecho de Ormuz, amenazando con posponer su próxima reunión con el presidente chino, Xi Jinping, si no reciben una respuesta favorable. La advertencia de Trump se produce en un contexto de crecientes tensiones en la región y temores de una interrupción del suministro de petróleo.
Según informes de la prensa, Trump expresó su preocupación en una llamada telefónica de ocho minutos a líderes europeos, instándolos a unirse a una posible acción militar contra Irán. El mandatario estadounidense enfatizó que los países europeos y China, como principales beneficiarios del petróleo del Golfo Pérsico, deberían asumir la responsabilidad de garantizar la seguridad de la navegación en el Estrecho de Ormuz.
“Aquellos que se benefician de este estrecho deberían ayudar a asegurar que no suceda nada malo allí”, declaró Trump, subrayando la mayor dependencia de Europa y China del petróleo de la región en comparación con Estados Unidos. El presidente advirtió que un fracaso en responder podría tener “consecuencias muy negativas” para el futuro de la OTAN.
Trump también solicitó a China, Francia, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido que se unieran a un “esfuerzo de equipo” para asegurar la ruta marítima, por la que transita aproximadamente un quinto del petróleo mundial. Esta petición se produce después de que Irán, tras un reciente conflicto con Estados Unidos e Israel, restringiera de facto el acceso al Estrecho de Ormuz, lo que ha generado temores de un nuevo aumento en los precios del petróleo. El precio internacional del petróleo ya ha alcanzado los 106 dólares por barril, un aumento de alrededor del 45% desde el inicio de las hostilidades.
A pesar de su firme postura, Trump se mostró pesimista sobre la posibilidad de que sus aliados respondan a su solicitud. “Tenemos una alianza llamada la OTAN. Siempre hemos sido amables. Realmente no necesitábamos ayudarles con el problema de Ucrania, que está a miles de kilómetros de distancia… pero lo hicimos. Ahora veremos si nos ayudarán”, afirmó.
El gobierno chino, por su parte, ha indicado que mantiene canales de comunicación abiertos con Estados Unidos, según informaron medios de comunicación. La atmósfera en vísperas de la visita de Trump a Beijing se describe como tensa, con informes que sugieren que las autoridades chinas creen que Estados Unidos busca “mantener su hegemonía”.
Trump ha dejado entrever que podría posponer su viaje a Beijing si China no coopera en la protección del Estrecho de Ormuz. “Podríamos posponerlo”, dijo, sin especificar la duración de un posible aplazamiento.
