Bajo las ondulantes colinas del sur de Brasil y el norte de Argentina, un descubrimiento extraordinario ha asombrado a los científicos: gigantescos túneles excavados en roca sólida. Estas antiguas estructuras, algunas con más de 600 yardas de longitud, no fueron creadas por humanos ni por fuerzas geológicas.
A diferencia de las formaciones geológicas habituales, como canales fluviales o cuevas, estos túneles presentan un diseño distintivo y con un propósito claro. Su tamaño y complejidad apuntan a animales grandes como sus creadores, y la teoría principal es que estos túneles fueron excavados por megafauna, específicamente, perezosos terrestres gigantes.
Una Red de Túneles Forjada por Perezosos Gigantes
Según investigaciones recientes publicadas en Science Advances (https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aar7621), el tamaño de estos túneles es impresionante. Algunos son lo suficientemente largos como para abarcar la longitud de dos campos de fútbol y lo suficientemente altos para que un adulto pueda caminar sin agacharse. Cuando fueron descubiertos inicialmente, la magnitud de estas madrigueras causó sorpresa.
Estos túneles están excavados en materiales como arenisca, roca volcánica alterada y arenas consolidadas, materiales tan duros que a los humanos o a herramientas simples les resultaría difícil excavarlos. Sin embargo, los pasajes subterráneos son notablemente uniformes, con paredes largas y lisas grabadas con marcas de garras paralelas.
Heinrich Frank, un geólogo de la Federal University de Rio Grande do Sul, y su equipo han mapeado más de 1.500 de estas madrigueras, distribuidas en el sur y sureste de Brasil. Estos pasajes parecen seguir un patrón de red, cruzándose en densos cúmulos. Es casi como si hubieran sido excavados y mantenidos deliberadamente durante muchas generaciones.
“No existe ningún proceso geológico en el mundo que produzca largos túneles con una sección transversal circular o elíptica, que se ramifiquen y suban y bajen, con marcas de garras en las paredes”, explicó Frank.
Las Garras que Esculpieron la Tierra
Una de las pruebas más contundentes para identificar a los creadores de los túneles son las marcas de garras dejadas en las paredes. Son surcos profundos y paralelos que coinciden con las garras distintivas del perezoso gigante, Megatherium. Si bien algunos investigadores inicialmente sugirieron otros candidatos, como armadillos, la forma y el tamaño de las marcas de garras se alinean más estrechamente con el perezoso terrestre gigante, que tenía garras masivas y curvas ideales para cavar en la tierra.
El Megatherium no era una criatura pequeña. Con una altura de 3,6 metros y un peso de hasta cuatro toneladas, este behemoth era tan grande como un elefante y probablemente usaba sus masivas garras para cavar profundamente en la tierra.
Los túneles, de aproximadamente 1,8 metros de ancho y la misma altura, se ajustan perfectamente a las dimensiones del Megatherium. Estos perezosos, equipados con extremidades anteriores poderosas, eran capaces de remodelar el paisaje con el tiempo, excavando estos túneles para refugio o protección contra depredadores.

Interacción Humana y del Perezoso Gigante: ¿Caza o Juego?
De hecho, durante la Era de Hielo, los humanos y estas enormes criaturas coexistieron, y hay evidencia que sugiere que los humanos los cazaban.
“Es posible que el comportamiento fuera lúdico, pero las interacciones humanas con los perezosos probablemente se interpreten mejor en el contexto del acecho y/o la caza”, escribieron los investigadores. “Los perezosos habrían sido presas formidables. Sus fuertes brazos y garras afiladas les daban un alcance letal y una clara ventaja en encuentros cercanos”.
Quizás el perezoso gigante se retirara a la seguridad de su guarida subterránea, buscando refugio de los peligros del mundo exterior. El diseño de estas madrigueras, grandes, sinuosas y profundas, las habría convertido en un escondite ideal.
