El turismo japonés en Taiwán se encuentra en un momento de contrastes, donde la atractiva oferta gastronómica y la seguridad conviven con desafíos económicos y percepciones sensoriales diversas.
Ventajas competitivas para atraer al mercado japonés
Según Wataru Masuda, gerente general de Klook Japón, Taiwán posee una serie de fortalezas que lo convierten en un destino atractivo para los viajeros nipones. Entre los principales puntos positivos destacan la corta distancia geográfica, la abundancia de vuelos directos y un entorno seguro, limpio y amigable, libre de conflictos políticos.

Masuda resalta que la diversidad y singularidad de la gastronomía taiwanesa, sumada a un sistema de transporte eficiente y una rica variedad de paisajes naturales, son factores clave para captar la atención de los turistas. Para los jóvenes de la era digital, que vieron interrumpidos sus planes de viaje por la pandemia, estas ventajas facilitan la decisión de elegir Taiwán como su primer destino internacional.
El impacto del tipo de cambio y la competencia regional
A pesar de que los datos de la oficina de turismo muestran un crecimiento anual del 32% en el número de visitantes japoneses, la recuperación general del mercado de salidas desde Japón es lenta, alcanzando solo el 67% de los niveles previos a la pandemia. Este fenómeno se atribuye a la baja tasa de cambio del yen, que incrementa el presupuesto necesario para viajar, y a una baja tasa de posesión de pasaportes (menos del 20%).
Por otro lado, análisis publicados por Business Weekly sugieren que Taiwán enfrenta una competencia creciente con Corea del Sur. Mientras que en 2018 y 2019 la proporción de turistas japoneses que visitaban Corea frente a Taiwán era de aproximadamente 3 a 2, para mayo de 2023 esta relación se desplazó a 5 a 2 (183,000 visitantes en Corea frente a 77,000 en Taiwán).
Este cambio se debe, en parte, a que la depreciación del yen y la apreciación del dólar taiwanés han eliminado la percepción de que viajar a Taiwán es «barato». Asimismo, se ha señalado que la oferta turística para el público japonés sigue centrada en destinos tradicionales como el Museo del Palacio Nacional, el Monumento Conmemorativo a Chiang Kai-shek y Jiufen, sugiriendo una falta de renovación en la promoción de nuevas atracciones.
