Una revisión exhaustiva de 43 estudios científicos ha confirmado que no existe relación entre el uso de Tylenol (acetaminofén) durante el embarazo y el desarrollo del autismo. Esta conclusión desmiente rumores que resurgieron en septiembre pasado tras declaraciones sorprendentes desde Washington.
Los autores de la revisión, publicada en Lancet Obstetrics, Gynaecology, and Women’s Health el 16 de enero, seleccionaron estos 43 estudios debido a su gran tamaño de muestra, abarcando casi 300,000 registros médicos de menores diagnosticados con autismo. La revisión sistemática también analizó la posible relación entre el uso de Tylenol y otros trastornos del neurodesarrollo, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), considerando un total de 400,000 registros médicos en este caso, sin encontrar tampoco ninguna conexión.
La investigación fue llevada a cabo por siete expertos en atención prenatal, salud infantil y medicina preventiva de cuatro países europeos.
Un medicamento de primera línea
En muchos países, el Tylenol es considerado un tratamiento de primera línea para aliviar el dolor o la fiebre durante el embarazo.
La controversia se originó en una conferencia de prensa celebrada el 22 de septiembre en la Casa Blanca, donde el presidente Trump y su Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., anunciaron que la FDA (agencia reguladora de medicamentos) recomendaría a los médicos dejar de recetar Tylenol a mujeres embarazadas, alegando que el medicamento podría estar relacionado con un aumento de casos de autismo. Ningún estudio respaldó esta afirmación, lo que provocó una fuerte condena por parte de asociaciones médicas, grupos de padres y organizaciones de autismo.
Los estudios incluidos en la revisión también tuvieron en cuenta factores de confusión, como la genética, para determinar si la predisposición familiar podría influir en la aparición de estos trastornos, reconociendo que la genética es una causa probablemente importante.
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