Uber ha anunciado una reestructuración significativa en su división de Recursos Humanos (People division), confirmando el recorte del 23% de su plantilla en dicho departamento. Este movimiento estratégico se produce bajo el liderazgo de la nueva presidenta del área, Jill Hazelbaker.
Ante la incertidumbre que suele rodear este tipo de decisiones corporativas en el sector tecnológico, la compañía ha sido enfática al desvincular estos despidos de cualquier avance o implementación relacionada con la inteligencia artificial. Según la postura oficial de Uber, la reducción de personal responde a una dinámica interna propia de la gestión de Hazelbaker y no debe interpretarse como una sustitución de talento humano por soluciones automatizadas.
Este ajuste marca una etapa de cambios para la estructura organizativa de la empresa, consolidando la dirección que la nueva presidenta pretende imprimir en el departamento encargado de la gestión del talento en Uber.
