Las fuerzas ucranianas han intensificado sus operaciones contra la infraestructura de misiles rusa, adoptando una estrategia donde la ofensiva se considera la mejor defensa frente al arsenal de Moscú. Según reportes de la Neue Zürcher Zeitung, esta táctica busca neutralizar las capacidades de ataque a larga distancia de Rusia mediante golpes directos a sus sistemas de lanzamiento.
¿Qué hace que los misiles Zirkon sean un desafío para Ucrania?
El uso de misiles hipersónicos Zirkon por parte de Rusia ha generado preocupación en Kiev debido a sus características técnicas avanzadas. De acuerdo con información de Vietnam.vn, estos proyectiles poseen tres atributos principales que dificultan su intercepción: su velocidad extrema, su capacidad de maniobra durante el vuelo y su perfil de trayectoria, lo que los convierte en objetivos complejos para los sistemas de defensa aérea convencionales.

Por su parte, el portal Visit Ukraine subraya que la dificultad para interceptar estos misiles radica en su alta velocidad de crucero y su capacidad para realizar maniobras evasivas. Estos factores obligan a Ucrania a optimizar constantemente sus sistemas de defensa para intentar contrarrestar una tecnología diseñada para evadir las redes de vigilancia y protección actuales.
Capacidades y despliegue del arsenal ruso
Aunque el impacto de los misiles Zirkon es notable, el alcance de su despliegue sigue siendo objeto de análisis. Según Visit Ukraine, la cantidad de misiles de este tipo disponibles en el inventario ruso es un factor determinante para la estrategia de defensa ucraniana. Mientras Kiev intenta destruir las plataformas de lanzamiento —priorizando el ataque preventivo sobre la reacción defensiva—, la inteligencia militar continúa evaluando cuántas unidades de estos misiles hipersónicos permanecen operativas en manos rusas.
La estrategia de «doble golpe» reportada por la Neue Zürcher Zeitung destaca un cambio en la postura ucraniana: ante la imposibilidad de interceptar todos los proyectiles entrantes, las fuerzas de defensa han optado por atacar la fuente del poder de misiles ruso. Este enfoque busca desgastar la capacidad logística y técnica de Moscú, enfocándose en la infraestructura que permite el despliegue de armamento avanzado como el sistema Zirkon.
