El famoso canto del uguisu, o ruiseñor japonés, anuncia la llegada de la primavera en Japón. Este ave, considerada un heraldo de la estación, es conocida por su distintivo llamado: hōhokekyo. Poéticamente, este sonido se conoce como hatsune (la primera nota), una palabra de estación o kigo utilizada en el haiku, el waka y la ceremonia del té para aludir a la primavera.
Aunque el uguisu rara vez se muestra, prefiriendo permanecer oculto entre los árboles, su voz clara delata su presencia.
En la cultura japonesa, el uguisu tiene diversas asociaciones. Curiosamente, sus excrementos fueron utilizados históricamente como un inusual cosmético por geishas y actores de kabuki para retirar su maquillaje blanco y limpiar la piel.
También existen suelos de madera especiales, llamados uguisubari, diseñados para emitir un crujido que recuerda al canto del ave, sirviendo como sistema de alerta contra intrusos. Ejemplos notables de estos “suelos de ruiseñor” se pueden encontrar en el Castillo Nijō en Kioto.
(Texto original en inglés. Foto de banner © Pixta.)
