Cuando empieza a afectar el descanso, las responsabilidades académicas o laborales y las relaciones personales
, el uso de pantallas genera un impacto funcional que trasciende la simple cantidad de horas frente al dispositivo, según advierten especialistas en salud mental con motivo del Día Mundial de la Salud Mental el 10 de octubre de 2026.
Una revisión difundida por The Lancet reunió 121 estudios y datos procedentes de 9 millones de personas menores de 25 años. El análisis advierte que el uso problemático de medios digitales se asocia con un mayor riesgo de problemas de salud mental, dificultades para dormir y una menor actividad física. Sin embargo, el trabajo aclara que los teléfonos celulares, las redes sociales y los videojuegos no son perjudiciales por definición, sino que el problema radica en los patrones de uso que desplazan actividades indispensables para la salud como el descanso, el estudio, el ejercicio y los vínculos presenciales.
La revisión de The Lancet sobre 9 millones de menores de 25 años
Los especialistas coinciden en que la cantidad de horas de uso por sí sola no define un trastorno. Pablo Christian González Caino, doctor en Psicología y docente e investigador de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, explicó que el indicador decisivo es el impacto funcional.
Las diez señales de riesgo según especialistas de la Universidad Austral e INECO
- Dificultades para controlar el uso: Aparecen problemas reiterados para regular el tiempo de conexión.
- Intentos fallidos de reducción: Se producen propósitos repetidos de limitar el consumo sin lograr sostenerlos, lo cual expresa una pérdida de control según González Caino.
- Preocupación excesiva: Se manifiesta un estado de alerta constante por estar conectado o malestar intenso cuando no se puede acceder al dispositivo.
- Afectación del descanso: El uso nocturno prolongado perjudica las señales que el cerebro necesita para dormir, elevando la vulnerabilidad emocional del día siguiente, tal como indicó Matías Sánchez Sanda, licenciado en Psicología del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO.
- Deterioro en obligaciones académicas o laborales: Se registra una caída en el rendimiento o el incumplimiento de tareas fundamentales.
- Aislamiento de vínculos presenciales: Se produce un distanciamiento de amistades y el abandono de encuentros importantes cara a cara.
- Reducción de la actividad física: El tiempo frente a la pantalla reemplaza por completo el movimiento y el ejercicio corporal.
- Abandono de intereses previos: Se interrumpen actividades recreativas y hobbies ajenos al entorno digital, según advirtieron Sánchez Sanda y Damián Supply.
- Continuidad pese a consecuencias negativas: El usuario se mantiene conectado a pesar de reconocer los perjuicios claros que esto ocasiona en su vida.
- Necesidad continua de uso: Se experimenta una demanda constante de utilizar el teléfono o los dispositivos electrónicos de forma compulsiva.
Asociación frente a causalidad y la propuesta de bienestar digital
Respecto a la vinculación entre pantallas y malestar psicológico, González Caino sostuvo que los datos actuales muestran una asociación pero no permiten establecer una secuencia única de causa y consecuencia. Es posible que se genere un círculo de retroalimentación entre estas variables
, afirmó, señalando que permanecer conectado hasta la madrugada deteriora el sueño y debilita la estabilidad emocional posterior.
Por su parte, Damián Supply propuso enfocar la situación desde el concepto de bienestar digital. El especialista comparó la rutina diaria con un plato de comida variado, al señalar que los contenidos digitales funcionan como alimentos para nuestro cerebro
y por lo tanto deben convivir de manera equilibrada con el descanso, el movimiento, los intereses personales y las relaciones presenciales.
Reclamo legislativo y medidas en el Congreso
Ante este escenario, los profesionales sostienen que la problemática excede las decisiones individuales de cada usuario. Integrantes de la Campaña Nacional por la Protección Digital de Niños, Niñas y Adolescentes reclaman al Congreso la sanción de una Ley Integral de Protección en Entornos Digitales.
La iniciativa legislativa promueve exigencias de seguridad desde el diseño de las plataformas, restricciones al perfilamiento publicitario dirigido a menores, mayor supervisión y herramientas concretas para frenar el uso compulsivo, la exposición a contenidos violentos o inapropiados y el acceso a las apuestas online
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