El portaaviones USS George Washington, perteneciente a la Armada de Estados Unidos, ha retornado a su base en Yokosuka, Japón. Este despliegue permanente representa un activo estratégico clave para Washington en la región del Indo-Pacífico, un área caracterizada por una creciente tensión geopolítica, particularmente con China.
Con capacidad para operar con 90 aeronaves y una tripulación de 6.250 efectivos, el buque retoma sus operaciones clave dentro de la Séptima Flota, incluyendo misiones de ataque sostenido, defensa aérea, patrulla marítima, asistencia humanitaria y otras tareas fundamentales para la Armada estadounidense.
El retorno del USS George Washington se produce tras una exhaustiva operación de Reabastecimiento y Revisión Compleja (RCOH), que incluyó la renovación de su reactor nuclear, la actualización de sus sistemas de combate, la modernización de la cubierta de vuelo y la mejora de sus instalaciones internas. Esta operación, que superó las previsiones iniciales, se extendió por 2.117 días, es decir, dos años más de lo programado.
Una vez finalizada la RCOH y completada su reactivación, el portaaviones retoma su papel central en la estrategia naval de Estados Unidos en el Indo-Pacífico, operando bajo el mando de la U.S. 7th Fleet.
Su grupo aéreo embarcado está compuesto por cazas F-35C y F/A-18 Super Hornet, aeronaves de vigilancia, helicópteros de combate y otros activos, lo que le permite llevar a cabo una amplia gama de operaciones.
La presencia del USS George Washington en Japón también representa una clara señal de la apuesta estratégica de Estados Unidos por fortalecer su presencia naval en una región donde las rivalidades geopolíticas, especialmente con China y su creciente capacidad marítima, son cada vez más marcadas.
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