Considerado el buque de guerra más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford llegó este viernes a las aguas del Mar Mediterráneo, acercándose a una zona de operaciones en caso de un posible ataque de Washington a Teherán, en un contexto de la mayor movilización militar estadounidense en la región cercana a Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003. La Marina estadounidense describe al superportaaviones como “la plataforma de combate más capaz, adaptable y letal del mundo”.
El Gerald Ford cruzó el Estrecho de Gibraltar –que conecta el Atlántico y el Mediterráneo– este viernes, lo que ya coloca, o pronto colocará, a los cazas y bombarderos de su ala aérea y los misiles equipados en los tres destructores que lo acompañan en la zona operativa para un posible ataque a Irán, en caso de que el presidente Donald Trump decida iniciar la ofensiva. Esta capacidad de fuego se suma a un abanico ya variado de opciones estratégicas para el Pentágono, que incluye ataques desde el Golfo Pérsico, el Mar Arábigo y el Mar Rojo, además de posiciones más distantes en el Océano Índico e incluso en suelo estadounidense.
Con 333 metros de eslora y 41 metros de manga, tres veces más largo que un campo de fútbol, el USS Gerald Ford cuenta con propulsión nuclear a través de dos reactores, cada uno con capacidad para producir 300MW de energía, lo que permite desplazar las 100 mil toneladas de la embarcación a 55km/h.
Puede albergar a 4.500 personas y transportar más de 75 aeronaves militares, de ataque, de vigilancia y de apoyo, incluyendo aeronaves supersónicas F-35C Lightning II y F/A-18E/F Super Hornet, la aeronave de comando y control E-2D Advanced Hawkeye, la aeronave de ataque electrónico EA-18G Growler, helicópteros MH-60R/Sv y aviones no tripulados. Tiene la capacidad de operar hasta 220 ataques aéreos por día, uno cada seis minutos.
El USS Gerald Ford es el primero de su clase y entró en servicio en 2017. El diseño de la nueva clase de superportaaviones nucleares de la Marina de los Estados Unidos ha incorporado diversas actualizaciones con respecto a los buques de la clase Nimitz; por ejemplo, la isla de comando está más retrasada y ofrece más espacio de operación para las aeronaves, además de poseer varios sistemas de defensa aérea y misiles de medio alcance utilizados para combatir drones.
El superportaaviones estadounidense supera en tamaño, operación y capacidad al chino Liaoning (CV 16), al ruso Admiral Kuznetsov, al británico HMS Queen Elizabeth y al indio INS Vikramaditya, los mayores del mundo.
