Un estudio aleatorizado y controlado ha demostrado por primera vez que los recién nacidos de madres vacunadas contra la tos ferina (pertussis) durante el embarazo, presentan anticuerpos no solo en su sangre, sino también en las membranas mucosas nasales, que son la principal vía de entrada de la bacteria Bordetella pertussis, causante de esta enfermedad altamente contagiosa.
El estudio, realizado por el Gambian Pertussis Study Team, involucró a 160 bebés y sus madres, mujeres embarazadas sanas de entre 18 y 40 años en Gambia, entre febrero de 2019 y mayo de 2021. Las participantes fueron asignadas aleatoriamente para recibir una vacuna combinada contra tétanos, difteria, tos ferina acelular y poliomielitis (Tdap-IPV) o una vacuna solo contra el tétanos (TT) entre las semanas 28 y 34 de gestación.
Posteriormente, los bebés también fueron asignados aleatoriamente para recibir una serie primaria de tres dosis de una vacuna contra difteria, tétanos y tos ferina de células enteras (DTwP) o una vacuna contra difteria, tétanos y tos ferina acelular (DTaP) a las 8, 12 y 16 semanas de edad.
Los investigadores recolectaron muestras de líquido de revestimiento mucoso nasal (MLF) de los bebés a las 8, 16, 17 y 20 semanas de edad, y a los 9 meses, para medir los niveles de inmunoglobulina G (IgG) e inmunoglobulina A (IgA) nasal anti-B. pertussis, así como los niveles de IgG anti-toxina pertussis, antes y después de la vacunación primaria con DTaP o DTwP. También se evaluaron los niveles de citoquinas relacionadas con las células T nasales a las 17 semanas de edad.
Según los autores del estudio, publicado en la revista The Lancet Microbe, “la protección mucosal contra la tos ferina depende de los anticuerpos y la activación de las células T de memoria residentes en la mucosa, ambas inducidas de manera diferente por las vacunas acelulares y de células enteras contra la tos ferina”.
Respuestas citocinas nasales amplias tras la vacunación de células enteras
Antes de la vacunación primaria, los bebés de 8 semanas nacidos de madres que recibieron la vacuna Tdap-IPV durante el embarazo, presentaban concentraciones más altas de IgG anti-toxina pertussis y anti-B. pertussis de origen materno en la mucosa nasal (una razón de media geométrica [GMR] de 3.84 y 6.45, respectivamente), aunque no de IgA, en comparación con los bebés cuyas madres recibieron la vacuna TT.
Tras completar la serie de vacunación primaria, los bebés que recibieron la vacuna DTwP mostraron concentraciones significativamente más altas de IgG anti-B. pertussis en la mucosa nasal que los bebés que recibieron la vacuna DTaP (5.42 unidades arbitrarias por mililitro [AU/mL] para el grupo TT-DTwP y 4.40 AU/mL para el grupo Tdap-IPV-DTwP, frente a 2.16 AU/mL para el grupo Tdap-IPV-DTaP).
Además, los bebés vacunados con DTaP cuyas madres recibieron la vacuna Tdap-IPV durante el embarazo, presentaron las concentraciones más bajas de IgG anti-B. pertussis, incluso aquellos con bajos niveles de anticuerpos de origen materno antes de la vacunación.
De manera similar, en comparación con la vacunación con TT, la vacunación con Tdap-IPV durante el embarazo se asoció con una menor respuesta de IgG anti-toxina pertussis en la mucosa nasal de los bebés de 20 semanas después de completar la serie de vacunación primaria con DTwP y DTaP. Este efecto atenuante fue más evidente tras la administración de la vacuna DTwP (GMC de 0.016 IU/mL para Tdap-IPV-DTwP, en comparación con 0.073 IU/mL para TT-DTwP y 0.021 IU/mL para Tdap-IPV-DTaP, frente a 0.058 IU/mL para el grupo TT-DTaP). Se observaron respuestas amplias de citoquinas relacionadas con las células T nasales tras la vacunación primaria en los bebés vacunados con DTwP, pero no con DTaP, sin efectos aparentes de la vacuna administrada durante el embarazo.
Las vacunas acelulares ofrecen una protección a corto plazo
“Sabíamos que los anticuerpos maternos se transmiten a través de la placenta”, explicó la Dra. Beate Kampmann, autora principal del estudio, del Charite Universitatsmedizin en Berlín, en un comunicado de prensa del Charite. “Nos sorprendió, sin embargo, descubrir que también podíamos detectarlos en la mucosa nasal de los recién nacidos, de una manera que es suave para los niños. Esto subraya la eficacia de la vacunación indirecta”.
