Investigaciones recientes están generando preocupación sobre la seguridad de los cigarrillos electrónicos, también conocidos como vapeadores. Un informe del Grupo de Trabajo sobre Cigarrillos Electrónicos y Cáncer de la Sociedad Australiana de Oncología Clínica (COSA) concluyó que los cigarrillos electrónicos a base de nicotina probablemente sean cancerígenos para quienes los usan.
El informe, publicado en agosto de 2025, indica que estos dispositivos contienen carcinógenos conocidos. Un estudio epidemiológico realizado en Estados Unidos en 2024 reveló que las personas que consumen tanto cigarrillos electrónicos como tabaco tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón, además de un riesgo ya incrementado de 13 veces por el consumo de tabaco. Además, más del 97% de los vapeadores también son fumadores, lo que sugiere que muchos no logran abandonar ninguno de los dos hábitos.
Estos hallazgos son particularmente relevantes para aquellos que intentan utilizar los cigarrillos electrónicos como una herramienta para dejar de fumar. Aunque algunos estudios sugieren que los cigarrillos electrónicos pueden ser más efectivos que otros métodos para dejar de fumar, como se ha observado en un programa del Reino Unido llamado “Swap to Stop”, la evidencia sobre sus efectos a largo plazo en la salud sigue siendo limitada.
Actualmente, no existen estudios prospectivos de calidad suficiente que permitan evaluar el riesgo de cáncer asociado al uso de cigarrillos electrónicos, según una revisión australiana exhaustiva. Sin embargo, la falta de evidencia epidemiológica no implica que el vapeo sea inofensivo.
