Un grupo importante de fondos de inversión estadounidenses e internacionales, acreedores de bonos venezolanos, se prepara para iniciar un complejo proceso de reestructuración de una deuda multimillonaria en situación de incumplimiento. Esta iniciativa, que podría señalar una eventual reincorporación de Venezuela a los mercados globales, se materializó tras la manifestación del Comité de Acreedores de Venezuela (VCC) el viernes pasado. El comité expresó su disposición a entablar conversaciones, después de que los bonos del país sudamericano entraran en un prolongado proceso de default en 2017.
“El VCC reconoce que el restablecimiento del acceso al capital privado internacional será fundamental para la recuperación social y económica de Venezuela, incluyendo su sector petrolero. En este sentido, el VCC considera que una resolución integral y justa de la reestructuración de la deuda pública, alcanzada mediante un proceso negociado, acelerará la financiación en todos los sectores de la economía venezolana y promoverá la prosperidad a largo plazo de su sociedad”, declaró el grupo en un comunicado. El VCC añadió que está listo para iniciar un proceso de negociación una vez que reciba la autorización correspondiente.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos a funcionarios del gobierno venezolano impiden que agentes del sistema financiero internacional, incluidos los fondos de cobertura, negocien directamente con Caracas sin una licencia específica. El comité está integrado por firmas que realizaron importantes inversiones en la economía venezolana durante el auge petrolero bajo el mandato de Hugo Chávez. Entre ellas se encuentran GMO, Morgan Stanley Investment Management, Greylock Capital, Fidelity y T. Rowe Price.
Esta declaración pública de los inversores indica una intención de avanzar hacia la regularización de la deuda externa venezolana, un ámbito marcado por litigios y la búsqueda de compensaciones. Sin embargo, un escenario optimista sigue siendo incierto. Tras la operación militar que condujo a la remoción de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York, donde enfrenta cargos de narcotráfico, la administración de Donald Trump ha prometido una recuperación económica significativa para la región, a pesar de no estar involucrada en un conflicto bélico. No obstante, la situación en Venezuela sigue siendo tensa y se vive con alta intensidad.
Una negociación con condiciones
Gustavo Rojas-Matute, economista de Moody’s Analytics, considera que, con el respaldo de Estados Unidos, Venezuela podría acceder a asistencia financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para estabilizar sus finanzas y comenzar a abordar las reclamaciones de los acreedores. Según analistas de Wall Street, los bonos en incumplimiento de Venezuela y su empresa estatal petrolera PDVSA suman aproximadamente 60.000 millones de dólares. A esto se suman los compromisos de PDVSA por préstamos, incluyendo unos 20.000 millones de dólares otorgados por el banco chino China Development Bank (CDB) a cambio de suministro de petróleo, así como laudos arbitrales por expropiaciones y acuerdos bilaterales con Rusia. En total, la deuda del país podría ascender a unos 170.000 millones de dólares, aunque las cifras exactas son difíciles de determinar.
“Para que Venezuela regrese a los mercados internacionales, necesita reunirse con sus acreedores y presentar un plan de refinanciación, reestructuración o reperfilamiento de la deuda, además de obtener el apoyo financiero de los organismos multilaterales para poder cumplir con sus obligaciones”, explicó Rojas-Matute en conversación con EL PAÍS.
“Esto es absolutamente indispensable y debe ir acompañado de un plan de estabilización macroeconómica creíble y señales claras de un retorno a la institucionalidad democrática y la separación de poderes. Normalmente, estos procesos requieren la aprobación de la Asamblea Nacional. El proceso podría incluir una ‘quita’ o reducción del capital principal y una mejora de los plazos de pago”, agregó.
El analista añadió una tercera condición fundamental: el plan presentado debe ser sostenible y no puede depender de la permanencia de Delcy Rodríguez en la presidencia encargada de Venezuela. “Por eso, la cuestión institucional es tan relevante”. Trump ha indicado que la supervisión estadounidense sobre la situación en Venezuela podría prolongarse durante años.
Carrera al alza
Para la mayoría de los inversores, los activos venezolanos siguen siendo considerados de alto riesgo y están reservados para un grupo selecto de apostadores con tolerancia a la volatilidad. Además, una parte significativa de estos activos está sujeta a sanciones que limitan o impiden su negociación. Sin embargo, la posibilidad de una transición política supervisada ha mejorado su atractivo inmediato.
Desde que Trump ganó su segundo mandato hace un año, muchos bonos han triplicado su valor. En la primera semana tras la salida de Maduro del poder, tras 12 años en el cargo, la deuda experimentó un nuevo repunte, aumentando un 30% hasta el miércoles, según datos de Bloomberg y Reuters. Algunos bonos de referencia se negociaban cerca de los 40 centavos de dólar, acercándose al punto de recuperación en el que el mercado cree que los tenedores de bonos podrían recuperar parte de sus inversiones tras el incumplimiento. Es importante destacar que este es un mercado con poca liquidez.
A partir de ahora, el desempeño de la deuda y la recuperación del sector petrolero venezolano estarán estrechamente vinculados, ya que todo el ecosistema financiero del país depende del crudo. El viernes, Trump se reunió con un grupo de empresas petroleras estadounidenses para ofrecerles garantías legales y seguridad a cambio de su participación en la reactivación de los pozos petroleros venezolanos. La reacción inicial de los empresarios fue cautelosa, solicitando un plan de acción más detallado.
Durante la semana, un grupo de inversores en activos alternativos también manifestó su interés en los medios especializados, anunciando planes de visitas a Caracas y la búsqueda de oportunidades de alto rendimiento. “Estamos muy entusiasmados con lo que ocurrió el fin de semana”, resumió Celestino Amore, cofundador del fondo de cobertura Canaima Capital Management, en una entrevista con Bloomberg TV el lunes. El fondo, con sede en Londres, comenzó a operar en 2020, cuando adquirió bonos valorados a “un dígito”, según el inversor.
“Creemos que la remoción de Maduro es un primer paso para la negociación con la administración de Estados Unidos. Con Maduro, esto no era posible, ya que no lo consideraban un interlocutor confiable”, afirmó el financista, añadiendo que han recibido numerosas solicitudes de sus clientes interesados en obtener ganancias en el país.
